Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Alas negras.
Y Dios te dio alas.
Un alma brillante.
Esos ojos enormes.
La boca ancha y las manos de cristal.
Ignorante de la maravilla de tu ser.
Ponías tanta fuerza, tanto ímpetu.
Tanta rabia.
Y no hacías más que saltar.
Me preguntaste angustiada:
¿Por qué?
Y yo te dije:
Ángel mío,
con alas...
Cirugía Onírica.
Invasión quirúrgica y vespertina al ser extraída de mis sueños
y creer que dormías a mi lado.
Los ruidos de la mañana delataron tu ausencia
y quise hundirme en el pasado.
Pero el sueño es esquivo y caprichoso por naturaleza.
Fueron extirpados científicamente una vez más el...
Playas
Vacías y lejanas se quedan, saladas.
Con la memoria de las colillas del pasado, aun enterradas.
En la húmeda arena las gaviotas simulan,
pelotas blancas que picotean su conquista al bullicio humano.
Niños, helados, parasoles, sillitas...
Recuerdos de otra estación al sol mortecino y...
El primer hombre.
Observar la vasta llanura y el estanque de soledad.
Saber que ni controlando el fuego.
Buscando en la noche el calor,
cerrando los ojos, soñar perfume.
Eres la única mujer del mundo.
En las manos de aquel que te viene a buscar.
Te espera tranquilo,
le recibes sonriendo.
Soy...
Poema del Terrible.
Cruel inconsciente destructor.
Perdura en el tiempo ese niño
que partía muñecos por la mitad.
Cayendo, cortando, rompiendo,
sanando para volver a matar.
Ese joven ardiente arriesgando su vida
por callejones malolientes.
Escondido en el calor de la noche del fuego eterno...
Costras
Cuando se apague la voz,
es que pasé por el camino de la serpiente.
Así, visto desde abajo.
A rastras.
Tu mente afectada fue infiel
y te dio la excusa a la renuncia.
El cortar se te da bien,
piernas y brazos.
Uno queda cuerpo.
A rastras.
En ese cuerpo salen escamas,
cortezas saladas...
Traficantes de poemas
Las miradas esquivas.
Las manos inquietas en los bolsillos llenos de palabras.
No hacen falta señales, todos saben.
-¿has escrito algo?
- Si, toma.
Los ojos leen impasibles, disimulando.
Traficantes de poemas, versos a escondidas, prosa intransigente.
Este circulo cerrado...
Árbol
Me sentaré a la sombra del árbol que fuimos.
Es curioso que ese árbol ahora solo sea sombra.
Y yo sigo siendo el mismo.
Pero bajo cubierto, refresco mi memoria infinita
del árbol talado hace tiempo.
Sigo siendo el árbol, sombra y descanso.
Pero el árbol somos nosotros.
Como aun somos...
Los Niños.
Mientras los niños duermen,
abrazo dulcemente a la Leona.
Que es fiera y es cachorro a la vez.
Ronroneando.
Mis pies felinos caminarán silenciosos para que nadie despierte.
Una vez más, cruzando el escenario.
Los niños duermen, sueñan…
Ella cazará mañana y todos los amaneceres...