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Se deshila el sol
en la lacia mansedumbre
de los sauces.
La siesta acalla los trinos
de las aves agobiadas de estío.
Estertores y calor; flama y sed.
Bochorno que trastorna los sentidos.
Cielo - páramo, sin una nube.
Cielo - bóveda azul, sin esperanzas.
Cielo - cántaro vacío.
Hay que ir a París
y sentarse quietecito
y que te roce la brisa
del Sena con sus barquitos.
Hay que ir a París
y escuchar a los franceses,
con su idioma de zumbidos
y de susurrantes "eses".
Hay que ir a París
y perderse por ahí,
entre palacios y cielos
y jardines y taxistas,
¡sin pensar que...
Puedo ser pájaro, alas y trino;
nube azul, lluvia en la tierra;
de los valles remotos , ser un río,
luz de sol, candidez, tibieza,
relámpago rebelde, trueno bravío;
amanecer sin sombras ni asperezas,
ocaso de colores diluidos;
el golpe de viento que me libera;
grácil mariposa de vuelo esquivo...
Muchas gracias a ti por leerme y, sobre todo, por transmitirme las vivencias que te han sugerido mis letras... Me resultan muy interesantes tus apreciaciones. Saludos!
Allí, casi en el centro de mi pequeña ciudad, estaba ella: puntual, grandiosa en su esencia, plantada en ese espacio estratégico como punto de unión entre los pueblos. Era parada obligatoria o casual, ánfora repleta de emociones, de despedidas eternas, de encuentros... o de ilusiones fallidas.
A...
Ante mí, se abre el camino;
sostiene mis pasos, los acuna;
fluye, se adormece en trinos,
destrenza los recuerdos que me abruman.
El sol se deshace entre mis dedos;
roza, con su nada y su todo, mi destino.
Me transita un aire manso,
me acaricia, me susurra...
Una súbita explosión de alas
entre la...
Desde hacía mucho tiempo, su mente no albergaba pensamientos positivos, y el desafortunado diagnóstico médico de la semana anterior, contribuyó a su desazón. "Quizás éste sea el momento", pensó.
Así que, decidido, se encerró en la cocina y abrió todas las llaves de gas.
Empezó a temblar y su...
Relámpagos. Olor a lluvia. El tintineo cansino de la cuchara danzando en el café, acompañaba los pensamientos de la anciana.
De pronto, una figura apareció en la puerta de la cocina.
Instantes después, la cuchara dejó de danzar...
Insiste la lluvia
en su música extraña.
En el verde pinar se deshace,
se abandona, se derrama;
acaricia la noche
con sus dedos de hielo;
al albedrío del viento
dona su desconsuelo.
Ante mi utópica esperanza,
desconcertada, se desarma.
Espasmo tras espasmo late
su endeble corazón de agua.
Llora...