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Esta noche muero un poco.
Me acorralan mis palabras, las mismas que te dejan escapar.
He caminado sin cesar las mismas rutas, una y otra vez
tu voz se apaga, pero siempre hay alguien dispuesto a escucharla.
Qué clase de desgraciado sufre voluntariamente?
Tu boca me adoptó cuando mendigaba besos...
En estos tiempos sólo quedas tú.
Es fácil notar que más allá del horizonte acaba el mundo.
Yo quiero estar aquí, acariciando el mar.
Bebiendo tu sudor y librándote del fuerte peso de tu cuerpo.
Las olas danzan sin descanso, los cielos soplan y descubren tu inocencia.
Quiero besarte a oscuras...
Será lo que tenga que ser.
Caerá la lluvia, brillará el sol y caerá la luna.
Me dolerán los huesos y los recuerdos.
Flagelarán los vientos mi piel marchita.
Insultaré a mi cuerpo inútil, y lloraré.
Extrañarán mis pies los caminos sin rumbo,
Se partirán mis labios resecos de amor.
Te extrañare...
Hoy desperté hablando solo. Me presenté en la ventana a la hora que debía.
Observé el infinito distante, y tensé mi piel.
Mojé mi cuerpo, limpié mi alma, prendí un cigarro y me conversé.
Me conversé sobre ti.
Me conversé sobre el tiempo, y su insolente forma de tratarnos.
Discutí con mi cama...
Déjame tomar tu mano.
Llévame lejos, donde pueda olvidarme y olvidarte.
Es mortal cada palabra, cada mirada, cada sonrisa.
Sabes a muerte, y morir me aterra. ¿Quién eres?
¿Por qué me sigues? ¿Por qué me olvidas cuando me tienes?
Me conoces tanto, y sabes cuando hacerme daño.
Sabes cuando darme...
Que piel tan barata la que nos dieron,
que ojos tan negros, y tan solos.
Que miseria tan grande es la soledad.
El tiempo nos castiga tanto.
Me quiebro. Me quiebro el mundo cuando nos veo.
Nos veo tan lejos. Tú en tu vida, yo en la tuya.
Te extraño todo el tiempo. El tiempo me castiga.
¿Por qué...
La tierra cada día está más vieja, yo más solo, y te quiero.
Los vientos duelen en tu ausencia, el mar te extraña y te espera.
Cuéntame con quién estás, mujer ingrata, que si no soy yo, quién puede ser.
Sólo besas mi sombra si distraigo, cuando duermo, y cuando vivo.
¿Has visto el mundo...
Somos dos aves caminando en tus tierras
Guitarra y cuerdas que no han de sonar
Eterno río que arrastra piedras
que con el tiempo se olvidarán
Espinas dulces que no hacen daño
dos autos viejos, ya sin andar
recuerdos fieles, dolor travieso
somos arena en alta mar
Niños cansados, viejos...
¿Cómo puede ser tan fácil?
Estás tan lejos, que más te veo,
que más te pienso, que más te tengo.
La carne es fuerte, mujer sin alma.
Te estoy queriendo mientras tú, qué
mientras le das la espalda al grito del sol.
Sigues dormida, sigo queriéndote.
Algún día tendré el valor de quemar estas...