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No te deshice de la ingobernable veleta de tu deseo.
El trino de tu ausencia me peina vocal tu morada de estiércol
La nunca existencia del devoto se umbilica de carnaza para un pobre limador de estrellas
Esas estelas de memoria peñascadas,
Pincelan un rumor hecho
Viruela de mimbres tejidos de...
La inanimada y surreal depresión del todo manipulado
en la tañida bípeda y serpenteante culebra
de la angina,
me dice sin éxtasis en los ojos,
que las tejas rojas son escamas del llovido deambular de la noche fragmentada en la punta de tus dedos,
de silbidos tibios y llenos de impermeabilidad...
El tejido de tus mentirosas
frialdades me congela,
la amputación del tallo florecido.
Campaniflor los muslos del amapolado rocío pestañean sabrosos, empapados de nostalgia
carmesí tu boca rota canta
al silencio el botón que el ombligo umbilica.
La huella del musgo verdín de noche alumbrada...
Burbuja de preñez satisfecha
alienante en la vocal que timbra tu discurso.
Desde siempre estás tú,
bajo los muelles del asfalto,
las paredes del cobijo pintarrajean espaldas
aterradas.
El miedo desviste soldados,
y las fronteras deslizan la necesidad como granos de un reloj de arena implacable...
El surcar la rígida pronunciación de tu eléctrica mirada,
me guía apartado por orillas desechas de hilo mordisqueado,
hacia unas violentas desdichas que dejan ciego la ya no tan clara disolución,
de la entraña poética.
Vivida de vómitos de luz y del agua transmutada de desobediencia
Esa agua...
Muchas gracias Jorge por tus palabras,llenas de sinceridad, maestro elevas la moral con tus aseveraciones tan certeras como dardos de autoestima. Un abrazo amigo.
Arder el verso acariciando Los muslos llenos de vida,
cesación del hurto.
Demarcar el tránsito de los
pliegues carnívoros, góndolas de rímel navegadas por la piel,
rumores de hienas
Sobornando el dolor insecto.
Así como la otra persona
se cura las heridas que el alambre obliga a deambular...
Arder el verso acariciando Los muslos llenos de vida,
cesación del hurto.
Demarcar el tránsito de los
pliegues carnívoros, góndolas de rímel navegadas por la piel,
rumores de hienas
Sobornando el dolor insecto.
Así como la otra persona
se cura las heridas que el alambre obliga a deambular...
Tu cerviz esconde toda la bahía lunar donde los secretos aromatizan,
ese guiso de deseos hechos,
Voluntad.
Me encuentro allí en el alto riego de tus muslos
con la preñez del último barco, que en puerto se desarmó,
ante tu belleza.
Me busco taladrado como madera caliente
que modela el carpintero...
En la humillada desazón del líbero, rumia la sorpresa una anarquía rota de dolor. La lógica okupación del okupa violenta su entraña como lombriz en la manzana.
Así como el centro del casco óxido y bruma se pavimenta. Su oro pulido accidenta la siderurgia de un todo desangrado en las cunetas del...
Vinagre de lienzo rojo,
tallado en herida, fractura del roto dulzor de la mirada. Altar de la lacónica siembra donde ese momento ya no perdura.
Plomo del diluido océano del estupor rajado en los
paredones de la mentira.
Anclar la minutada pereza
al peso muerto del hallazgo y librarse así del...
Esparcida como mies en la almohada,
siembras de noctámbula
preñez, la alquimia de
la palabra.
Significado lleno de lirismo,
batuta del arado hiriendo
la tierra, lecho del fruto frío de la madrugada.
Escarcha minando la verdad sin tallo.
Lunar del brillo cartografiado,
Cruz en el mapa.
Veleta del...
Te busco entre tácticas.
Resquicios de picos tallando la madera del
próximo barco.
Una navegación modelada en alta mar,
con el canto de la sirena hiriendo el trigo del agua,
rompiéndolo como un libro abierto.
Cada sábana expandida al lector, que construye las respuestas de una arquitectura...
Y ahora de estambre moribundo,
la acequia panal de estancias lúgubres, mapea
con el agua perfilada al ras del zenit su yugular, noche axial náusea del harapo que la entraña ningunea febril si su muerte perimetra
el segmento flácido del odio, tan infectado como el veneno roto de la desazón...
Te encuentro en los últimos días de mi ingreso
en el psiquiátrico.
Escondida, entregada al misterio de mis autorreferencias.
Cohabitando como una intrusa en esa masa no trabajada de mi esquizofrenia.
Intento no deshacerme,
diluido en la confrontación de los días donde tu imagen pasó de aspereza...
Gracias Jorge me lleno de humildad cada vez que me comentas, tus aseveraciones abren como una espada el brillo rotundo de la certeza. Tan agradecido estoy como un recién transplantado. Un abrazo.
De tu seminal paciencia nació la sangre impresa de las noches de hilo roto.
Sembrada de flores, tu tierra emerge llena de olor,
entre los senos morenos,
del oasis escrito en la arena,
la mansa otredad dibuja un pétalo que besa tus orillas de ambrosía cosechada.
La piel, sábana de dulce otoño...
Los caballos de fuego,
que la juventud desboca,
son domados por la vejez
tan dada de si como arandelas de un motor
gripado.
Potros esquilando la pradera, veloces como
diablos en la carretera,
anuncian rebeldías de tránsitos hechos polvo en los radiadores.
Una guerra de velocidades,
que dejan...
Gracias Esteban por tus palabras,ocurrió que lo escribí desde el móvil, respetando los espacios que este me daba, así que leído desde tabletas u ordenador fijo tiene otros espacios, pero en móvil cambia.
Ajadas memorias de un sauce llorón, reinventan
la caida de las lágrimas.
Pinos revueltos en su frondosa oscuridad, temen la pérdida de la perennidad.
Las venas, ramas de dureza preñandose de sordidez,
mecen su savia en un vaivén de ceremonial belleza, para despojarse de semillas ocultas en los...
Brochetas de tiempo cociéndose con mentiras,
engordadas en las nerviosas,
Voluntades del placer
ese trémulo y párvulo gozo ,edifica hedonismo anclado a la primera sensación abierta,
por el verso acariciando
Los muslos llenos del brillo,
excitado del sudor,
que se lubrica de viveza,
nítida...
Maravilla de talento,
Belleza de texto con gratas y delicadas pinceladas de poesía,
que te atrapan desde el principio hasta el final.
Un cariñoso abrazo poeta.
El rumor se mete debajo de las uñas y empieza a incendiarse torturando,
la percha de la fama como un ninot desahuciado.
El arcángel se guarece con las alas negridas, requemadas caído a un infierno degollador,
donde el papel mojado,
de cada noticia empapela,
las iras iracundas del prófugo...
El yeso que ocupa las rendijas del pecho.
Se hace espesa y sentida,
decadencia cuando este palpita, un dolor a muerte,
seca como el enjuto sentir,
de la negación.
Esa argamasa que pide temblor de noches estriadas para que ablanden la oscuridad del hueco, tapiado, trémulo gozo de añoradas...
Traiciones que tienen cara
tormentas que tienen voz,
en la obesidad del poema adelgazo de hilado resquicio
Cuando se anuncian las vértebras estirarse en la sonora timidez,
y de temblor vive la hogaza también , comprándose palcos de nube seca.
En el cuenco que la mañana exprime llorosa sobre el...
Las hienas del dolor devoran mi vida,
borrándose del tamiz necio de mis recuerdos,
calcado por última vez, en los naufragios disolutos
del ayer.
Me deshago polvoriento con la pérdida que el océano,
erosiona en mi huella destruida.
donde el viaje decoró de belleza la estúpida devoción,
de la...