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El terso timbre de tu voz
acaricia las palabras
como sosteniendo
la dulzura del trino
optimista del ruiseñor.
En ella la sordera se convence como eco difuso
y, leve que el temblar melodía de sonata temprana.
Anuncia trovador recitando respuestas,
escondidas dentro de corazas de ritmo y...
Surco el viento,cortándolo
como ola navegada.
Desde el fragor de los vítores
que desnudos vuelcan
su esqueleto de voz,
sobre las espaldas del mar
roto, navegándose con rabia.
La quilla horada, y
siembra de esperanzas
todas las fronteras del hambre, se abren en la cara
surcos que también navega...
El rasurado de los días se ve en el terciopelo mojado,
por la crueldad.
escucho la mudez de tus deseos,
habito tu ciega ternura,
sacrificada de sencillez.
Lanar de hueso sin tuétano,
para jaurías de fábulas sin héroes.
En esta piara pulcro sentir de la domesticación,
me ceban de armonía...
El ascua de la hoguera
se apaga lentamente,
como con timidez,
un escondite que la oscuridad hace suyo.
La última fragua ilumina
el silencio de los ojos.
Él desmiente su deseo,
Viviendo su mentira,
la luz le muerde su vanidad cicatrizándola
en una preñez dibujada,
en ensoñaciones castradas por...
Y si del desangrado turbio
de la tarde mohosa,
emerge dislocada la oncológica suerte, que tiembla como un borracho,
por la mañana.
No despertarás pellizco de
los días, donde tu imagen pasó inmaculada, como una botella en el fondo de una despensa.
Olor bodega perseguida de hilandez.
El último...
Gracias Jorge por tu presencia llena del sensible compromiso del poeta con su lectura,
Hilvanas tejidos de tremenda seguridad, con las aseveraciones llenas de la maestría de tu premura.Saludos cordiales.
Las palabras que el silencio
expresa son múltiplos
de ausencias no calculadas.
El deseo te llama
difuso en los poros de una piel desnuda.
Trémulo gozo de una voz que no se pronuncia.
El hielo penetra como una serpiente reptando fría,
por una espalda sensible en la porosa desnudez de tu desdén...
Redil de cielos pardos
las lágrimas de barro,
crean ídolos de vieja
nostalgia,
fermentada como uvas
de llovido noctambular.
Ya, esa senda guiada por los sueños se estrecha
en cornisas delgadas
como los dedos de un saxofonista.
Su música es el delicado velo de tu ausencia,
preñándose del embrión...
Mi delgadez sirve para
enhebrarte por agujas
de alegría.
Tejido elástico del corazón,
modelado por solsticios
concedidos en el rubor
del horizonte.
Me visto de ese paño húmedo que no encoge,
telar de paciencias que te pide perdón.
Por la tardía recompensa
de tu hallazgo.
Sin la inflación de las...
Del sueño
salitre del viejo
mar que me penetra.
De espumosa locura
invertebrada que me
desnuda en esa mansa playa del mundo.
Azul infancia
me adorno de presencia
En el vasto páramo de una sala de espera, donde las aulagas de los enfermos,
aparecen movidas por el viento de sus corazones...
Apéndice de hebrados sigilos,
plomadas alas de sucio deambular,
paisaje de gente reptando la noche, viejo ondulado mecido en sillas de mimbre confuso
Te me partes en el añascar de los silencios,
en ese extásis grumoso que se preña de tiempo y vainilla.
Para descascarillar los huevos duros en...
En ti se estrechan todos los caminos,
que buscan refugio.
De tu bosque los árboles hablan con sedosas caricias de hoja y savia.
de tus mares emergen las olas de tu vestido aflamencado,
que esputa rabioso el bambolear de la música y
rota el giro sufriendo cada amanecer, el desangrado de los días...
Se estremece el arrullo delicado de los bardos,
recitando brillos de sigiloso desnudo.
El poema mece su
Cuerpo intacto mezclado con las diametrales direcciones
de la figura a la que va dirigido.
Se anudan en un cortejo de pieles midiéndose las mentiras y las verdades.
Para recortar del suero...
De limo y violáceo velo.
Caído de pestaña en enrejado celador
Me encuentro con la sal del océano.
Los saleros que el silencio vacía de moratorias abrigan muslos
de mi ayer.
Hilan mi encuentro contigo hacia mármoles
venas y afluentes removidos por la azada
Tardía del adiós.
En el...
Tienes el calco de tu ausencia pegada
a la espalda.
Te busco en calabozos donde a los torturados
les borraron su sombra.
La terrible negación que cómplice me torturaba a mí, encontró desapariciones de muchos,
gritándome tu nombre en pesadillas plurales.
Las botas militares taconearon tu voz...
La sala de espera.
Pacientes cayendo como
gotas de una herida o un grifo mal cerrado
mal cicatrizado.
La mente tiene orillas de páginas no escritas
un libro prendido,
sobre una hoguera involuntaria, que gime
de dolor.
ESPERO.
Solamente espero mi turno.
Tardíamente naufragué en un dedal de lucidez.
Las horas se aplastaban contra mi espalda
nunca el anuncio de mi otredad trajo veleidades
al final de la sedosa suspensión de las cosas
Ella hoy me espera tras el telón del tiempo.
Su sabor hace contraseñas en mi boca,
oculta la desesperación de mi...
Las arrugas del silencio
extienden el pergamino,
de las palabras desenvueltas
como flores viejas que conservan
delicadas el aroma del
tiempo.
Ya no presiden los turbiones del ayer.
Merecidamente abiertas como esqueletos de deseo
nacidas de la preñez que cobija la nada,
dentro de la ausencia...
Piñones de rocío desierto,
aderezan paciencias de sembrados estiércoles.
La nunca vibrada descomposición de la nada
llena de colores,
Las flores del alud de barro modelado por
alfareros al ritmo,
de melodías desfiguradas,
por el torno de la guerra
Campos de militancias,
tensionados por tendones...
Gracias Palmira, por tus palabras.
Desde luego es surreal la oposión sectaria de las fronteras para acometer sobre este drama humanitario,
Tan bilipendiado como rasurado por la propaganda europea que vende bondades,
Por un lado,por el otro sectarismo, y elitismo,
Cuando no hace mucho...
Gracias Marián y a todos los miembros del jurado por este reconocimiento, muy amables, un grato abrazo por sus votos y al seguimiento de todos los lectores, sin vosotros no soy nadie.
Muchas gracias.
Gracias Nancysant por tus palabras y presencia,
en cuanto a la pax quería hacer un símil con la pax romana, solo que globalizando en nuestra era a esta paz virtual. Un grato abrazo Nancysant
En la arboleda que florece entre besos
de nadie, perimetrales pellizcos de la rosácea
cópula que estalla de memoria y deseo.
Alumbran monumentales los susurros del ayer.
Ahora nacimiento tras nacimiento nuestros sexos
estallan bélicos por una tenue sonrisa de después,
militando arcilloso el...
Lluvia de oro rojo baña la pesadilla de los carnívoros.
Cubiletes de errabunda suerte juegan el hilado abismo de la sentencia.
Desde esa arremolinada nostalgia de los cuerpos
llevados por el viento,
Un desnudo de vigencias
Hechas lumbre, se desmonta en la harinosa ciudad de los niños perdidos...
Verdaderamente todo un alegato de verdades como puños, pero aún no es suficiente, mientras se restan los derechos a decidir sobre el aborto se están sembrando el retroceso y dilapidando todas las ventajas sociales que muchas mujeres habían conseguido hasta la fecha. En fin hay que seguir...
Y con los juncos rotos,
la noche se adelgaza,
en las llamas de tu mirada,
apagarse con tenues crisoles de llanto y harina.
Son pellizcos de lejanía,
ahogándose en turbios,
afluentes de miserias.
Ahí te busco acorralado,
por tu belleza en ingratitudes
Sabores de nostalgia,
ante esos peñascos de...
Un desencuentro,
alimenta las breves brisas,
de la tarde.
Un accidental traqueteo del vino que recorre su cuerpo y une todos los ríos del mío.
Su gran mano impacta mi rostro deformándolo con la rapidez que capta un fotógrafo con su cámara.
Esa y mi rostro rojizo tatuado en la impotencia, eran...
Diez claveles carmesí sangran sombras de luna rota.
La almohada dibuja tu perfil lleno de eco timbrando nubes con pálpitos y pájaros de rojizo deambular,
Me abrigo cándido bajo la destrucción de mi vigilia,
en la sabrosa textura de tus besos.
He nacido sin prejuicios,
invento para ti un lugar...
Los soplidos de tu corazón mueven las hojas secas del mío.
Ese otoño distraído se mete por mis venas como suero de una piedad errática
soy un trapo de piel,
una urdimbre que se pide perdón por la indefensa cobertura de su persona.
Ese saco de envoltura ajena que recibe golpes del mundo mientras...
De sangre y cielo roto,
el miedo es alpiste de cuervos,
ya no acertamos a distinguir la uña clavada en los corazones de los espantapájaros, que evitaban los desahucios.
El campo está sembrado de mentiras, brotando como pupilas de fotógrafos en busca de la tragedia más
aguda.
Esos frutos son...
Miro el testero de la puerta,
como onzas de sol penetrando por ella,
el riego tutelado de su magnífica presencia,
me vampiriza.
Palidez de trémulo gozo.
Dos cuerpos anudados como lombrices a punto de ser separadas,
anzuelos de una nostálgica
despedida,
Conocerán como cebos de una rígida...