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Sumisos a la presencia interminable de su
destierro, algunos recuerdos destilan
dolor con el jugo de esas
llagas sin edad que se renuevan
desobedientes a nuestras
esperanzas de paz,
que desesperan en todos nosotros.
Si la mirada se demora, es que oculta su
ceguera. Los ojos se pierden entre tanto y tanto
destello fatigado. La perspectiva aprende a morir
sin dejar de caer por los espacios
que las obstinadas sombras no se tardan
en conquistar.
…Ya sólo queda observar a las últimas y
asustadas luces.
Cuando vuelve a iluminarse la descuidada
paciencia, los cielos que la rodean se consolidan.
Entonces preguntaste si ya se había
curado el desgaste de sus silencios. Tuviste que conformarte,
recuérdalo, con la verdad por respuesta.
Ya lo sabías.
Ya ves… No es tan fácil la espera.
Su...
Por las caricias corazón palpita
con el calor carnal de su cadencia
que busca el aceptar la demencia:
el estado al que se le invita.
Frenan la decisión, la coherencia,
el raciocinio y más, los temores,
por no ser correspondido en amores
y caer en los celos y su violencia.
Pero es tal el...
Siempre que salí a buscarte
en las perdidas noches
regresaba vacío. Sin nada.
De nada servía si, creyendo verte a lo lejos,
me acercaba. No te encontraba. Flotaban
decepciones en el aire.
Preguntaba a todos si te habían visto o te
recordaban. Nadie parecía
recordar haberte visto.
En mi...
“Dicen que se trata de una caverna que atrae, en los umbrales donde se balancea su figura, a la luz enmudecida y dura de la Luna.
Mientras las noches duran, las fieras que antiguamente allí dormían, temen el lugar por no sé qué estremecido y acorralado sonido, al que a veces, es cierto, (aunque...
Siempre aconsejó su madre la negación del Mar. Sin saber nada sobre él, por aquel entonces todavía no buscaba explicaciones pero, cuando comenzó a preguntar el por qué, tan sólo consiguió la tajante prohibición de hacerlo.
Lo cierto es que vivían muy lejos del mar, allá en los cerros más...
Existen palabras de huellas
inservibles atravesando el aire
con sus promesas que caen
en las trampas inencontrables de
nuestro Universo dolorido,
donde tus labios hacen que coagule
mi amor en los míos.
Un tierno descanso de estrenado
perfume, amasó, a lo largo de la noche,
miles de soles.
Con ellos abrías los sueños
que circulaban por tus venas
enredadas con tus lunas.
Al despertar, miraste ansiosa
las ruinas infectadas de tu memoria,
invadidas ya por el olvido.
Y, una vez más...
En este carnaval que es la vida
el abandono interminable del pasado,
-esa suma de sumas de ayeres que acumulamos-,
siempre deja su rastro en la memoria.
En esta memoria y con ella,
donde se elabora la sutil negociación constante
por la que, en ocasiones, los recuerdos quedan
perpetuos y en...
Háblame de tus íntimas mentiras,
de las verdades que cuentas y de tus
tantas y tantas confusiones.
Hazme saber de los sueños que olvidas
y si sigues suspirando por tus alegrías.
Quisiera saber si están tus labios disponibles.
Si todavía ocupo en tí algo de espacio.
Es para poder recogerlo y
no...
Sugerente visión pero que, en mi opinión, se queda en la superficie y olvida su profundidad, elemento de un mundo interior que se escapa en este mirada. No es crítica alguna. Me encanta y se que no es nada fácil hacer lo que sugiero cuando se utiliza la "técnica" del haiku. Felicidades por tus...
Hay que tener cuidado con los espejos, esos animales prehistóricos e inocentes que, desde la aparición del hombre, nos andan engañando y no precisamente por su culpa. Sutil poema
Hola Encantado por tus comentarios. No son quién para juzgar sobre obras ajenas. Bastante arduo es luchar por parir una creación propia más o menos "decente". Aún así, me atrevo a aplaudir las creaciones tuyas que he leído. Procuraré seguir tus letras. Un placer haber podido conectar contigo.Un...
Este corazón,(hoy arbusto espinoso),
apenas tiene ya palabras. Calla desolado con la
amargura por compañía.
No tiene sitio para sacrificios, ni tampoco para
esperanzas.
Las promesas ya no sirven.
No puede esperar más...
Gastó todo su amor en un latir tan descuidado...
El intento por reparar
el apedreado espesor
de sus penas continuaba
ivernando en sus venas
una vez más.
Saber que, como última opción,
le quedaba saborear el amargor de los días,
hacía de su tristeza
un valor incalculable.
Al entrar en el desván
se respira una oscuridad
profunda y hambrienta llena
de olvidos e indiferencias que el tiempo,
siempre se encarga de amontonar
en lo invisible.
No hay espacio para los sueños.
Ni si quiera para la nostalgia.
Sólo una espesa agonía sometida al
silencio del aire, suplica no...
El sigilo, tras invadir las fronteras
de los últimos silencios, se acercó
dejando el dibujo de
sus huellas excavadas en la espera
extraviada de los dioses.
Ahora, sus huesos lloran entre el
lento vértigo del rocío, donde
aún puede ser reconocido.
Prometer aliviar el pesado laberinto
de la amargura.
Prometer también, acabar con esa
nostalgia que tanto se sufre sin saberlo.
Resolver, sin dudarlo, los enigmas
que abruman.
Apoyar todas las ilusiones y querencias.
Acompañar el silencio y defender
de toda soledad.
Todo si me dejas...
Soñar en estrellas que rubriquen
aplazado beso por miedo de beso ajeno.
Quizás germine su polen en la
terquedad de los astros.
Vigilias morir por su intento.
Sentirse como hojarasca que,
al pisar retañe; como nave
que surcando ondas de mar
fondea sus rumbos inciertos en tu
prístina cala… virgen mansión extraviada…
Qué decir del fino olor de tus espumas…
Eterno bisbiseo deslizan las brumas:
Tu destreza por mi hielo.
Tras los opacos calendarios de la vida,
nos sumergimos para esconder lo
conseguido, que acabará, irremediablemente,
arrinconado.
Si miráramos al tiempo a los ojos, percibiríamos
esos sus laberintos de añejos escondites
con la puerta pronta a cerrar.
Sería traición si abandonáramos y
dejáramos de...
Al mover el agua,
sus ondulaciones
sucumben ante la
transparencia del elemento.
Nada saben del eco.
Es esperar para que nada suceda.
Habitan en tiempo vacío...
...en el asombro de su silencio.
Cuando me acerqué a ti,
tu fingida resistencia provocó mi
interés que dediqué a entender
tu sonrisa, no siempre esquiva ni
siempre ofrecida. Lo entendí como algo
natural todos tenemos miedos. Pero
entonces no sabía ni alcanzaba a imaginar
que todo era una estrategia de la
que siempre...
No quiero ser de los que sienten el vivir perdido
No quiero tan sólo estar y poco más que soportar ese latir,
cada vez más oxidado, como confirmación de vida
No quiero tan sólo esperar para confirmar que la
eternidad no se repita
Surgen abandonos de su primera grandeza en su manera de actuar cuando la gran Señora se levanta. Es la hora. Ha participado de la noche, dejándola tras de sí. Aún se siente taciturna. Es lo que tiene el diario madrugar.
La mañana reseca grita algo acerca de su permanencia en la totalidad de la...
El humo, pegajoso y lento
surge inaudible
entre los restos del naufragio.
Brotan pequeñas llamas como infamias
de gesto ciego que, ágiles, se doblan
con el aire.
El espanto se nos atraganta mientras,
sin saberlo,
la destrucción nos brinda
un nuevo comienzo.
ACOTACIONES A UNA CARTA PRIVADA
Tocar el silencio a través de la palabra. Por un momento me atrevo a hacer historia del suceso:
“…”
Creo que es suficiente. Incluso creo que algo tendría que suprimir.
¿Recuerdas? Fue el tema de mi primera y más famosa conferencia allá por el 64, época en...
DIEZ PASOS
Mientras se alejaba el perfume en curioso combate con el aire, deposité en él mi paladar de amor, mi último beso en ti y recogí del tuyo, abrazo inmortal e inolvidable.
Te giraste para marchar y tu cabello rozó mi tristeza que algo contigo se quedó. Ibas cabizbaja. Tu sentir me dio...
Buenas tardes .La verdad es que no soy bueno opinando sobre poesía Tan sólo puedo decirte que me gusta mucho. Espero seguir leyéndote y poderte decir lo mismoUn abrazo.
En la última lana de la vida
hay azúcar, amor, melancolía...
En las arrugas del íntimo ser
eres denso desasosiego y dolor.
Es el que ya comienza a no existir
y el que solloza todavía.
Horrible ser dos inútilmente
queriendo ser ... al menos uno.
Como gran conocedor de los Vacíos, pigmentó de profunda obsidiana sus escamas para mostrarlos mejor. Navegó sus territorios y regresó cargado con tesoros de un palpitar fascinante. Mostró un hallazgo casual: un pequeño féretro para consuelos de amor. Dijo encontrar a su lado alma y corazón que...
Siempre aconsejó su madre la negación del Mar. Sin saber nada sobre él, por aquel entonces todavía no buscaba explicaciones pero, cuando comenzó a preguntar el por qué, tan sólo consiguió la tajante prohibición de hacerlo.
Lo cierto es que vivían muy lejos del mar, allá en los cerros más...
CARTAS AL OLVIDO
I
Podría hablarte de ciertos insomnios, de retenidas escarchas, de primitivos
aromas… Podría así entretenerte, mientras me es imposible dejar de sentir que,
incluso ahora, continúa pasando el tiempo. Tiempo que se suma al sumar de sumas
de tiempo y tiempo, de más tiempo y...
Aún olvidado, mis besos te llorarán a diario
haciéndome -incluso cuando no quieras-,
ser recordado. Y volverán a ti angustias y
recuerdos. Asfixiándote si aparecen y,
si te faltan, reconociéndote vivir rn melancolía.
Háblame
de tus íntimas mentiras,
de las verdades que cuentas
y de tus tantas y tantas confusiones.
Hazme saber los sueños
que olvidas y si sigues
suspirando por tus alegrías.
Quisiera saber si están
tus labios disponibles; si todavía
ocupo en ti algo de espacio.
Es para poder recogerlo y
no...
Desde las deshilachadas auroras,
-los restos que quedan de estos días tan largos-,
intento comprender, luchando incluso
contra mí mismo, si es que de verdad
existo.
Procuro así, calmar tu vacío.
Se albergan en el dolor esperanzas
que la paciencia arropa hasta la
total entrega de amor.
Se lavan con lágrimas los recuerdos,
esencia de tan basto firmamento,
donde pura sangre mantiene su palpitar.
!Por siempre serán misterio
las oraciones de Amor!
El espesor de tu lágrima
dejó restos de cenizas
que abrillanto.
Tú eres mi lagrimal,
Océano destinado a mi llanto.
A diario triste estoy
en tus dos lenguas:
aquella que dentro de mí habla
y la que en silencio arde ilícita.
De ellas se mantiene suspendida la esperanza,
mientras vivo dos muertes...
Albergar en el dolor esperanzas
que la paciencia arropa hasta la
total entrega y sumisión.
Lavar con lágrimas los recuerdos,
esencia de tan bastos firmamentos
donde pura sangre mantiene su palpitar.
!Por siempre serán misterio
las oraciones de Amor!
Exhausto culminó la travesía ofreciendo como pruebas
la dispersión embalsamada de las nubes y una
imperdonable llaga en las estrategias de la humedad, producto de
las peripecias del desamparo.
Mucho después, la fortuna hizo que estos elementos
fueran suficientes como para lograr el resurgir
de...
El hurto de los escenarios creados para la
melancolía y su infinito inventario,
provocó el deterioro de las transcripciones
de todo nuevo suspiro.
Incluso se desgarró la esperanza y su sutil anatomía.
Una nueva y extraviada admiración,
marcó el palpitar de varias generaciones.
Tras un largo...
Arribarán por última vez en el
abierto puerto que son los labios,
-esas comestibles ansias que reflejan
deseo inacabado-
Abrazarán los cuatro vientos
y llorarán por ello...
... por los lejanos cabellos.
Dejarán...
... el Olimpo en abandono.
Tarda en caer...
Embalsamando espuma de Mar,
-la deseabas ver-,
me corté con latido de flor.
Sin dejarla sumergir,
la recogí para tí.
Su bramido...
Su bramido fue celeste.
Tu mirar...
tu mirar...
agradecido.
A la espera de recoger
el cadáver de las llamas,-tal era su labor-,
sujetó firmemente los secretos de sus labios
evitando se ensombreciera
aún más el mutismo cansado
del aire
Rotos están los eslabones celestiales en estrellas.
Entre ellas,
escapar e iluminar anónimos los días.
!Descansar en las noches!
Siempre miraremos al sol
por si acaso en él te escondes,
mientras se espera la renovada fusión de los astros
y la quietud
de la suprema expansión del Infinito.
Prometiste,
al final del cuento,
tus sonrisas.
Parabas,
al igual que el abuelo,
en los sucesos más interesantes.
!Me impacientaba doblemente!
Leías,
como si el enamorado príncipe fueras tú mismo,
y era yo quien eclosionaba.
El ronroneo de mi cansancio
aterrizaba entre la lenta gama de tus...
No sé,-ya ves-,
tan pobre me dejas,
a tu fe tan esclavo, tan
criado a tí,
tan rico de esta miseria
que todavía te pido aquí
que vengas por lo menos
poco a poco, quitándome
con mucha vejez
sentido, sangre, deseos...
...que me vaya secando al sol...
ya casi apenas duele
Olfateabas la inclinación de los inquietos amaneceres,
el vaho cósmico de sus huellas en el horizonte
y la sangrienta quietud del rocío.
Recorrías distancias
desde siempre dibujadas
en las alcobas de la inmensidad.
!Todo,
en el laberinto de tus ojos!