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Ni atada pudieron
violarte sin miedo.
A solas la muchedumbre.
Sin otro murmullo sin más rumbo
que una soga.
Ni atada pudieron.
Las manos sagradas.
Ahora no busquen no aclaren.
Abrió los ojos y dejó de llover.
Y el espejo es tajante: la abundancia.
En los reinos cristianos ya no hay bosques...
Me dan ganas de tener esta frase en la tapa de un cuaderno, o atrás de una puerta, no sé...
Hermoso el mensaje; profundo cuando breve.
Saludos afectuosos Alizée.
Un manjar bien sazonado, lo mismo que una mujer hermosa, es verdad,
no mitigan el vacío de la existencia,
pero qué importa.
Buenos versos compañero.
Saludos hasta allí.
Haciendo algún rodeo
la luna entró al aljibe.
Después cerré la tapa.
Atrás el caserío.
Primeras chimeneas.
El último ladrido.
Y un fuego hecho de cartas,
de amantes desairados;
el humo del invierno.
Pensé qué soledad
el viento acumulando
doblones en la costa.
Por cierto aquella fiebre...
Habías hecho
un dios impronunciable
de consonantes.
Un trino infame
de pájaro encerrado
entre dos libros.
Entonces corté
tres nardos contra el viento
de tu ventana.
Intensa obra, estimado Maroc, acompasada con los sones de tu tierra, y con esa claridad y vehemencia de un relámpago en la noche del sentido común y las causas justas. Saludos cordiales.
Estamos hechos de fases, estimado Antonio, como esa luna y esa noche que describes, con altos y bajos. Lo que importa es el recuerdo. Y a veces ni eso.
Saludos hasta la gran Colombia.
Se agrietó el suave
corazón de los ceibos,
y yo de bruces.
En la planicie
no esperas una tregua,
de arena o viento.
Entró descalza.
Tan súbdita, tan suelta.
Mi sombra al río.
Llegó sedienta.
De cedrón y de salvias.
Sentí el aliento.
Tensando el arco.
Hice así con los dedos.
Un grito seco.
Sé que al escribir sobre estos temas me expuse a que sea interpretado como un patriotismo burdo y simplón de mi parte. Pero no es la idea, y comulgo con vos en que no hay que depositar la confianza en otro( caudillo, líder, etc..) que no sea uno mismo.
Estos versos sólo manifiestan la triste...
Cierto que hay musgo
en la estatua del prócer
peor es nada
Un par de nidos
en la estatua del prócer
no hay más ofrendas
Y así con todo
mierda cómo interroga
tanta vigencia
El crepúsculo
siempre tiende una trampa
a los poetas.
Yo apenas tiendo mi cama.
La chusma cosió
mi boca con anzuelos.
O eso dijeron.
Sólo confirma
el mar sin darse vuelta
mi irrelevancia.
Presume lo insuficiente.
Del inframundo
me quedó la sonrisa
de desgraciado.
Cierto que hay musgo
en la estatua del prócer
peor es nada.
Dos o tres nidos
en la estatua del prócer
hacen de ofrenda
Y así con todo
mierda cómo interroga
tanta vigencia
Gracias Luciana por acompañar estás brevedades .
No son estrictamente haikus, pues si bien pueden estar ajustados a la métrica no logran el "espíritu" que se espera en dicho estilo.
Abrazo.
La luna ha hundido
sus dedos en la orilla
¡festín de garzas!
Pasan los grillos
su esmalte entre los juncos;
piedras de afilar.
He malgastado
el silencio pisando
las cucharitas.
Estoy de acuerdo. El Sur no es algo que pueda comprarse en la farmacia.
No menos cierto es que estamos en el mismo barco y que cada punto es cardinal. Gran saludo Gustavo!