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Éramos jóvenes,
La piel se sentía suave y elástica.
Nuestros rostros se conmovían como si
fueran de la infancia.
La academia había finalizado, muy pocos se
veían atentos hacia mí,
aunque fue la casualidad o un llamado desesperado
el que nos encontró en un viaje al futuro.
Unas manzanas...
Entendí por un instante único, sutil.
Aquello era lo poco que amaba de verdad.
Su belleza, calmaba estanques de pasión,
su persona, adornada en charoles de cristal.
Parecía tan sublime, tan sensual, profunda.
Esperé el momento justo, apareció y no comprendí.
La perdí de vista, se alejo...