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Tus gestos me saben a rompope, recien hecho:
mi pequeña Caléndula.
Al nombrarte, María,
se abre un universo en mi pecho
donde no existen cimas inalcanzables. Ni palabras
con dientes ni Sensaciones enjauladas.
Déjate a mi arrullo,
serás participe del vuelo de la Libélula:
déjame arroparte con...