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Había pasado media hora y la espera se diluía en varias ráfagas leves de viento frío. Mi amigo, Luan, no aparecía.
Sentado en la banca de un parque, me perdía en los detalles musgosos de la madera mojada de los árboles.
Hace más o menos una hora había cesado un fuerte aguacero, y muestra de...
Eran las seis y media de la mañana. El frío matutino acompañaba el caminar solitario de los estudiantes.
Muchas de las rutas del transporte público iban repletas de pasajeros, la ruta cinco no era la excepción.
El conductor paró una cuadra después de la iglesia de piedra, que quedaba a cinco...
Mis ideas me anclaron como un esclavo al idilio inexistente de su amor. Me aleje y la distancia empezó a ser un crepúsculo interminable, en el que agonizamos como un recuerdo agridulce.
Nunca me enfrenté a la batalla confesional de su rostro dudoso y ojos inquietos. Jamás ilustre con el...
El desgano,
enmascarado de prudencia.
El asco,
expuesto como ciclo inevitable.
Las náuseas son las arcadas
del triste fantasma perdido,
abandonado en opacas telarañas.
Este pobre fantasma
habita en figuras imposibles,
y su pena es abstracta.
Sus náuseas son movimientos
putridos, incorpóreos y...
Una de ellas es el rencor,
los cigarrillos los esconde
cómo luciérnagas apestosas
y enciende uno por la noche.
Su blusa negra y marchita
refleja un clamor
ambicioso de venganza.
Esta su compañera lánguida,
y es la oscuridad depresiva,
es opaca y apagada
y en sus tentáculos
nos absorbe el...
Al levantarme
me irrumpe la insipidez
de mis párpados.
Mis ojos tambalean,
alrededor de las mejillas.
Estas ojeras
son péndulos
que se desvían
por cauces inmemoriales
y agitados.
Estas ojeras se opacan,
reaparecen y reverdecen
en un cansancio incurable.
Gotas que salpican el concreto,
gotas que caen en el pavimento,
opacidad que acaricia los cristales de las ventanas.
El ruido exterior de la tormenta
magnífica la paz de mi habitación,
!Bella lluvia que no me toca!
!Exquisita pintura sonora que
sacude mis suspiros tranquilos!
Yo no sé que es la pobreza
pero la siento cercana,
fría y despiadada.
La siento exhalar un viento
helado en mi cuello.
Yo no sé que es la pobreza,
pero la escucho dialogar
alimentando mis temores.
La escucho zarpar
hacía las orillas
Inconmensurables
de esta agobiante realidad.
Yo no sé que es...
Las notas de su voz
languidecen encriptando
Sonidos.
Sus letras y melodías
son piel mojada,
que se funden
en reminiscencias.
Hasta la palidez
más grisácea
se debilita,
con el sabor puro
de la música
que sale de su boca.
Late el corazón veloz,
las calles se estrechan
en la imaginación.
Mientras tengo clavadas
imágenes repetitivas,
yo me empapo de sudor,
y desesperado no encuentro
salida a este golpe,
a este sopetón,
qué me empuja
en complacer
los placeres de hoy.
!Sobreviviré! Aún en la ausencia de tú piel contra mi piel,
a pesar del cariño desvaído como el papel.
!Sobreviviré! A pesar de las minucias
atoradas en mi pecho,
aún con este idilio fantasma que somete mis anhelos.
!Sobreviviré! A pesar de mi insulsa compañía.
Nada sincero nos unió...
Ando expectante...Esos cuerpos ausentes de mis superficies, ausentes en el calor profundo que nace de mis instintos.
Esos cuerpos idealizados que retumban, retuercen toda noción solitaria de mi escasa realidad, me hacen perderme en la tentación carnal que devora mi vientre libidinoso...
!Son espinas las palabras de su adiós!
Capaces mis escudos lanzan
su armadura de piel
y a esta le caen efluvios
de rosas marginadas
!Viví acechando la sombra inexistente de un idilio!
!Ay, el amargo sabor primaveral de un desamor oculto!
¿Se trata de una cicatriz? ¿De una vida pasada? ¿De una intuición escondida? ¿Es un sensor que enciende su fascinación en las sábanas complacientes de su melodía? No lo sé, pero en su vibrar desnuda una seda de íntimas confesiones que eclipsan la tierna y auténtica pasión de la nostalgia musical.
En la otredad se respira, se come, se vive.
Uno se engulle en lo fantástico
de la ilusión agena
!Y los temblores transparentes!
!Y el calor interno que me devora!
!Ay, la infelicidad servida fría
desvergonzada y vacía!
Por ser ajeno de lo propio
y terco dueño de la envidia.
Cuando el anhelo padece ante la delgada colina, puntiaguda y abstracta, desaparece hasta quedar en cimientos suspendidos en una leve aspiración.
Cuando el anhelo se disipa, el débil amparo se escabulle por las tinieblas oblicuas y rendidas en la mansedumbre permanente.
Cuando el anhelo se...
!Ay, ay, ay, es una torpeza!
De las hierbas marchitas
Es la peor maleza.
Es una monstruosidad,
De los pabellones asesinos
!Este no tendrá piedad!
Me conmueve como la tarde
Cansada
!A veces es tan linda!
!A veces no dice nada!
Es un interruptor mohoso
Que sopese para prender,
Su peso...
Quedar con la palabra viva,
Absorto con la idea flameante
Y ser apagado por la insipidez
de un interés dudoso, vacilante.
Tener deforestaciones en el ser
Sentir que nuestras errores sangran,
Y morir ahogado al creer
!Qué otros en el dolor nos acompañan!
Siendo nuestros martirios
anónimos...
Las vidrieras rotas laceran el invierno de los días y uno ha colapsado enmudecido por el quebranto sutil del alma.
Uno se descompone y lento y sediento pasa al luto temporal en el frío intermitente. Uno se va uniendo en dulces recomposiciones ancladas !Uno se vuelve a armar y más nada hay por...
!La vi arrastrarse dudosa!
Pero su paso buscaba algo entre la madera ensombrecida.
Fingiendo crepitar cautelosa, se tapaba en un rebozo sedoso y aislante,
Entretanto, la noche jalaba su arcano grisáceo
Y yo, inamovible, estaba preso de mis espantos.
Maldito Insecto que te arrastras en la...
¿Qué me vas a tener listo? !Oh! !Deslizadera inevitable del tiempo!
¿Me dejarás endulzar mi boca de sublimes paraísos?
¿Me harás regurgitar mis malezas preconcebidas?
¿Qué me darás? !Oh! !Incertidumbre que se desplaza hacia delante!
!Destinos que no perdonan esencia afable!
!Tristezas...
He tropezado y en la caída resulte fragmentado en decenas de pedazos, mientras en los reflejos me veo tambaleante ante el encanto decadente de su veneno.
Veneno que quita el aliento en su propia introspección. Veneno que permea la totalidad profunda de nuestras evocaciones y se acuesta sobre...
En una ruidosa confesión me repelen sus toxinas y sus estrechos senderos agonizan en temblores incesantes.
Este resucitar comenzó como los manantiales turbulentos y acabó como los moretones extravagantes que ultrajan la razón convaleciente.
Las plenitudes ya no moldean el panorama porque mi...
Eterno destino
Irreparable final.
Empujas hacia
El abismo infinito
Sin ver a quién
Vas a condenar.
De incertidumbre
Condimentas tu presencia,
Te resguardas
Sin dar una señal.
Queda en nuestro instinto
El amargo sabor del miedo,
Y tú querida muerte
Solo me ofreces
El descanso eterno.
El rubor de tú gélida mirada y las vibraciones suaves de nuestra voz se han fundido con el cansancio de la noche, mis párpados deambulan exhaustos en ese ardoroso arrebato insensato que me hace ilusorio, que me hace noctívago. Me duermo y los sueños son suaves enredaderas de seda tersa que velan...
Como espejismo perecedero, así quiero desentrañar las raices de esta pasión insana. Quiero degollar una a una las arterias de mi corazón lesionado y quebrar por completo las hiedras tóxicas de mi cariño irracional.
Quiero guardar mis añoranzas en los alfileres congelados de esta decepción y...
!Quiero borrarme estas heridas! Olvidar la llama apagada de los días sin retorno, reconstruir estos pedazos fragmentados, borrar cada tormenta que ha soplado con fuerza.
Dejar de perderme en pasadizos tenebrosos y fluir con la corriente de una suave ataraxia.
!Quiero borrarme estas heridas! Y...
Aquella agria ebriedad...donde las tensiones se alargaban como cuerdas transparentes y el fragor insatisfecho clamaba suspendido en los desaires de un adiós lacerante.
Nos ocultábamos en las esquinas que eran acariciadas por un pobre y delicado manto de luz de los tímidos faroles, y ahí...
Del fondo de tu recuerdo brota un silencio desabrido
Y en este silencio, tu ausencia emerge en una oleada lívida de adioses mudos.
!Antifaces despojados en suelo tibio!
!Cáliz semivacío que agoniza de sed!
Me la paso en los hondos vacíos de mi soledad y es ahí
Donde la sobriedad de la...