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Aprieto mis manos en la noche, como una ola de vinagre, y de lamentos en multitud
que resuenan como piedra, o como cabello, también, o túnel o pan rojo.
Maldigo la pata de un gato, y beso la voz de un caballo negro, y siento morir la tierra y mojar las sombras con apios.
En la infinita...
De la resistencia en el asfalto enardecido, tus ojos a través
dan bocanadas con peces grises
y tu suave vestido roto, cuelga en el cordel, debajo de las nubes minerales.
La sustancia densa de los edificios gotea esterilidad,
sangrando cañerías viejas o ventanales mutilados:
te extraño...
Como si ya de débil de pecarme,
fríamente en el fondo, una cruz de viudo y caries conservo, temblando, junto con la leche endurecida del olvido,
y así, como cayéndoseme la dentadura,
y así, como el atardecer que me parecía, una vaga criatura de rodillas.
A pedazos escucho una voz de pan...
En el mar, la gota espesa y blanca hiciste tuya, y allí te acostaste con la carne mordida;
en la muerte te has parido la abeja ardiendo, en la pobre forma de las conchas:
lejos de mí para siempre,
finas estaciones te cruzan, reuniéndose a tu lado,
como un crujir sin tregua de los muertos, o...
Bajo esta vieja tarde de pájaros
las puertas están mudas,
acumuladas a mi alrededor, y el agua de un vaso sueña
su propia luz,
pero yo escribo, sin detenerme,
el diario de vida de un árbol en el otoño
y sigo a cada hoja su historia anterior,
a cada extensión el espíritu que ahora es...
Por un momento en mi vida ésta, de ásperas flores que se gastan y se vacían,
yo voy a cerrar mis ojos de espanto y de borbotones
y me olvidaré que soy un fantasma haciendo jirones de frío, y andante, y penado al informe ego,
acompañaré los gritos de animales suicidas
para quienes soy la...
Sobre una mesa que hiere el espacio, un vaso con agua da su lenguaje de enfermedad.
Efigies de meras sombras rodean el sitio asolado,
y acompañan con velas y escarabajos viudos los gritos de los pianos,
y el desamparo de los días que se dilatan amaneciendo,
y la tortura permanente de la...
Pesada techumbre que empequeñece, inclusive, a la noche que porta sus cicatrices,
jeringa cerrada con dolor a pezón
que punza el aire arrebolado de criptas duras, sosiego
de la razón sobre un mar de lágrimas rojas.
Todo esto es un renacer impuro, una colmena de moscas amarillentas,
girando...
Es extraño
que todos huyan de pronto,
y sin más poder que disentir, que de las ventanas en que vivieron,
ahora cuelgue ropa muerta
y agua muerta
y luz muerta
y plantas muertas
y gatos solos.
Es extraño
no encontrarme otra vez con sus zapatos,
y el ruido,
y el eco de que hay alguien en...
Pequeños fragmentos de vida entran, de vez en cuando, a través de las ventanas.
No son más que envoltorios sacudiéndose, más que tierra reunida. No es más que un olvido invencible
y violonchelos muriéndose de pena.
Imposible es una tarde que derrocha llanto con tu olor.
Raíces por toda la...
De cuando escribes la primera línea, recién caída de un sueño lejano,
y te pasas las horas en lejanía, arriando las noches a tu alma, o matando mariposas de otoño,
de que algo quiere salir y llorar, y reventarse de consignas entre hojas amargas,
¿qué harás para resistirte el luto en que se...
No hay más desgarro o mediodía en este invierno, que una sola calle
en que tu forma ya no se encuentre,
y donde sólo el humo persiste, ronco en infinito, y las grietas en el asfalto
por tanto tiempo, tanto…
Los paseos peatonales intervienen con alevosía, de sucias correderas,
enteramente de...
Estoy sordo,
e insensible en lejanía,
llorado en extenso como de consuelo y materia,
con espanto en la noche, dañado me presento,
enfermo por el futuro.
No tengo insistencia,
y soy descubierto deshabitado;
un tren pasa debajo de aguas oscuras,
y hace ruido blanco con vagones cargados de...