Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Ya no hay silencio tras el velo,
ni el rastro humilde de la rodilla en tierra;
el incienso que hoy asciende al cielo
es un humo artificial de luz y guerra.
La fe, que antes buscaba lo invisible,
se ha vuelto un objeto tangible y expuesto,
un inventario de lo que es admisible
en el guión...
Era, como una noche de vibrantes armonías,
el ruido de la urbe se desataba en profusión,
los fanales trazaban caprichosas geometrías,
mostrando lo abstracto con rítmica ilusión.
Sin abismo, no hay fondo, la tiniebla se esfuma,
y la luna, tras el velo de un nublado dosel,
finge un pálido...
El tictac ha perdido su esqueleto,
ahora es un charco de mercurio tibio
que decide, con la pereza de un gato de humo,
suicidarse lentamente por el relieve del mármol.
El segundero es una gota de miel negra
que no busca el suelo, sino el olvido de la caída,
un naufragio de minutos que han...
pues... realmente parece ciencia ficción, aunque es una realidad que se puede asignar a cualquier poder, de la tierra esta que habitamos. Porque para unos lo bueno puede ser malo y para otros lo malo puede ser buen. Pura contradicción. ¡por supuesto que solo pretendo poemar lo que pienso en un...
Bajo el peso de la tierra roja y el silencio,
late Mponeng, un abismo de metal y oro,
donde la roca arde en un abrazo de fuego
a sesenta y seis grados de un calor sin retorno.
Se vierte el hielo, granizado de sal y viento,
ríos de frío para engañar al infierno,
bajando el aire a un...
Aquel que en la tiniebla fue orejudo,
de la escuela del soplo y la celada,
hoy vende por hermandad la puñalada
y viste de pariente el rostro mudo.
Ansía el campo ajeno, el suelo extraño,
que nunca conoció su herencia antigua;
y en su ambición, que el orbe santigua,
pretende anexionar...
Yo vengo de buscarte en el útero de la niebla,
allí donde el Cauca es un hilo de plata herida
y el volcán bosteza cenizas sobre el pensamiento,
a tí, que eres la hija del agua vertical.
Vestida de azul de Silvia, con el anaco apretado
como una noche de junio sobre tus caderas de greda...
El roce es el hacha que degüella el sentido,
bebiendo el helio negro que emana de tu ombligo,
mis uñas son agujas cosiendo tu arquitectura
a este hambre de abismo que siempre va conmigo.
Se evaporan los bordes, el espacio es una herida,
no eres piel, eres lava, eres ruido y eres miel,
en...
Ya no me basta el asombro de la mirada distante,
ni el dibujo en el aire que rodea tu figura,
mi mano reclama su derecho de errante
sobre el relieve vivo de tu arquitectura.
El roce comienza donde el juicio termina,
rompiendo el cristal de mi muda oración,
mis dedos descifran la escritura...
El óleo aún exhala un aroma a trementina y olvido,
mientras ella me clava sus pupilas de mercurio
desde el marco que yace huérfano en el parqué.
Es una elegancia de guante largo y vanguardia,
un anacronismo que respira entre las grietas del barniz.
Cruzo el umbral del Café Comercial...
Mientras la agónica luz solar se rindia al ocaso,
la última brizna se apagaba en un último abrazo,
más, sentía el fuego de labios, humedad y promesa,
un idilio sin fin, una dulce sorpresa.
Ella, doctora de sueños y cielos abiertos,
unió su alegría a mis pasos inciertos,
frente al turquesa...
Cuerpos que son el armario, entreabierto,
donde el alma se guarda en un cajón,
la madera se vuelve pulsación
y los muebles, espejos de lo incierto.
No es solo una silla, es el soporte
de una psique que busca su estructura,
un orden que detiene la locura
y le da a la existencia un firme...
Ni cadenas de hierro, ni muros de hormigón,
ni un pastor con su vara vigilando el portón.
El nuevo Mastín no ladra, ni enseña el colmillo,
es un flujo de datos, silencioso y sencillo.
El líder se sienta en su trono de arena,
delega el juicio, se quita la pena,
ya sea sabio o necio según...
Cruzo el arco de la nostalgia,
donde el tiempo se ha vuelto rancio,
en cada esquina de mi León de infancia,
el aire pesa, más no hay cansancio.
Ya no hay llanto en el gris del cielo,
León ya no llora lluvia, lo sé bien,
quizás porque hasta las nubes se han secado,
viendo que el barro no...
No te pediria que guardes el alma en un cajón,
ni que planches tus alas de cuervo y de jazmín,
tú, que hiciste del llanto una mística canción,
mereces ver el sol sin que dicte su fin.
No hace falta que el mundo te entienda el peinado,
ni que limpies el rímel que el dolor te corrió,
que el...
No hay luz que baje de un cielo vacío,
ni un alma que sople sobre el barro;
somos la suma del hierro y el frío,
el roce del buey contra el carro.
El sabio y el necio son la misma masa,
átomos presos de un mismo destino,
mientras el perro en silencio nos pasa
marcando a dentelladas el...
En la alfombra de Babia, de verdor infinito,
donde el sueño se acuna con rimas de cristal,
yo vagaba a tu lado, por un numen bendito,
entre flores de mística y aroma bacanal.
Con tu bella y exuberante palidez de estrella,
me dabas la mano de nieve y de arrebol,
eras Venus, eras Diana, la...
Bajo el dosel de la sombra envolvente,
donde la urbe sangra oros y añiles,
se rinde el río en curso reverente
espejando los fuegos proyectiles.
Miro el cristal del agua, y en su seno,
mi rostro es un vapor, un leve rastro,
que se disuelve en el fluir ajeno
como se apaga el brillo de un...
Es el eco que no busca pared,
un pulso ciego en la cartografía de la nada,
sin bandera que soporte mi sombra
ni suelo que reclame la raíz de mis pasos.
El compromiso es frontera de cristal,
y se rompe.
No por ira, sino por la urgencia de ser viento,
mirando al mundo cual, si fuera un...
No necesito calendario que descifrar,
ni cobrarle deudas al destino,
me basta con verte, la calle cruzar,
dueña de tu paso y de tu camino.
Hay una rebeldía en el tiempo no estricta,
un eco de guitarras en tu mirada serena,
y este respeto antiguo que me dicta
que quererte de lejos... a...
Me desintegro en el umbral de tu nombre,
cuando tu amor me dicta el fallo de escarcha y olvido.
Estoy ausente, náufrago de mi propia arquitectura,
mientras mi sombra se queda colgada en el perchero del mundo
viendo cómo mi alma se fuga por el ojo de tu cerradura.
No me busques en la...
No hubo rito, ni incienso, ni campana,
solo el choque violento de dos sombras
que decidieron arder en la mañana
y habitarse en el sentido que recobras.
Esse amor no sagrado, era puro evento,
un suceso carnal que nos habita;
no buscábamos la paz en el convento,
sino el grito que el cuerpo...
Dígame usted, sentado en su silla de espejos,
donde el eco de su nombre es la única ley,
si entre el brillo del oro y los muros añejos,
¿sabe qué es la dignidad, o es sombra de un rey?
Usted, que reparte la injusticia con mano plena,
como quien siembra sal en la tierra del vecino,
¿no...
El aire se agota en la lona apretada,
fuera, el frío de Valdeón muerde la roca,
pero aquí dentro, la piel incendiada
busca el refugio de otra mano, de otra boca.
No hay mapas que marquen este territorio,
ni informes que midan este calor profundo:
el amor a tres voces, nuestro propio...
Hoy me despierta un sabor de ceniza y oro,
un eco que rebota en las paredes del alma,
porque ayer fue solo el puente, la sombra de un tesoro,
un parpadeo de luz en esta calma.
Pero anteayer, amor, fue el tiempo suspendido,
cuando nuestros pensamientos, sin tocarse, se fundieron,
un...
De mejillas encendidas como el rescoldo,
llevas el norte marcado en la mirada;
no hay viento que doblegue tu contorno,
ni sombra que te encuentre descuidada.
Tu carácter es piedra y es camino,
un mando natural que no se rinde,
trazando con firmeza nuestro destino
sin que el miedo jamás...
Amaneció una luz de engañosa calma,
mientras el globo su inercia seguía,
entre fanatismos que roban el alma
y una esperanza que ya se extinguía.
Entonces bramó el heredero espurio,
ese bastardo de estirpe arrogante,
cuya ignorancia —sucio tugurio—
es madre del mal más asfixiante...
El puente no es piedra, es un arco de tensión,
donde el viento del río nos roba el aliento:
Hattie ajusta su abrigo con muda obsesión,
mientras yo puntual, como el mismo viento.
Ella me mira, observa ese mapa de roca,
y lucha por no estirar la mano y tocar la historia,
siento su perfume...
El eco de los pasos, un mapa que no existe,
en la medina gris donde el alma se tuerce,
el espectro de un nombre, yo, que insiste,
el hilo de humo que la memoria ejerce.
No hay muros, solo líneas de una geometría errante,
que dibuja en el aire el perfil de un recuerdo,
en el punto ciego...
Ya no guardo el rastro de tu aliento de rosa,
ni el color de aquel vino que libábamos los dos;
mi memoria es un arca de madera viciosa
donde el tiempo naufraga, sin ese último adiós.
Mas la mente, es un antro de febril persistencia,
sigue alzando el proscenio en un deleite sin fin;
y...
¡Oh, Caimán gigante, de la tiranía!
Que tu garganta traga al mundo entero,
con la avaricia del que busca el oro,
y el corazón de piedra, sin clemencia.
A la isla del Caribe, en su costado,
pretende asfixiar con mano dura,
haciendo de la saña su ventura
y del bloqueo, un odio alimentado...
No tengo el temple de quien siembra un relato,
de quien mide el tiempo en capítulos y tramas;
la paciencia es un lujo que no otorga el contrato
de estas manos que queman con apresuradas llamas.
Ni libro, ni universo de prosa tejida y lenta,
solo migajas de idea, un destello fugaz.
El...
Bajo el imperio de astros, en la cerrada sombra,
el dominio de la luz reclama su heredad;
mi voz es un gemido que en el vacío te nombra,
mientras el alma busca tu esquiva claridad.
Sobre el lomo del río, el puente se estremece,
un gigante de hierro que se quiere detener,
y en el flujo del...
Bajo el sauce, pañuelo verde de la plaza,
donde el sol se filtra en gotas de rocío,
así estamos tú y yo, y la vida, se desplaza,
y el mundo exterior es sólo un ruido vacío.
El tráfico muerde el aire, ronco y violento,
cláxones, prisas, motores, el sonido satura,
pero ese estruendo es un...
No nació del silencio, sino del estruendo,
de una mente que es selva, relámpago y mar.
Beth camina descalza con su cuerpo ardiendo,
usando las llamas para aprender a cantar.
Hay un monstruo que a veces le apaga los ojos,
un invierno que habita en su sangre de blues,
pero ella recoge sus...
En el ático de lujo, el genio se desvela,
bebiendo sangre de datos mientras el mundo se congela.
Nos vende Marte en un tuit, nos llama "libres" y "valientes",
mientras nos cobra el aire y nos extrae hasta los dientes.
Es el rey del gaslighting, el mago del algoritmo,
te roba la cartera...
Ella miraba al fondo: la costa de Turquía.
De reojo me inquietaba su azabache melena
suelta a la suave brisa del índigo reflejo,
sus manos entre las mías
Katia, filosofa y pintora, admiraba,
ponía fondo y decoraba lo sutil
de aquel horizonte infinito ante nosotros,
ante ciclámenes...
Bajo el palio de sombra de una noche cerrada,
en el vago rincón de una incierta alborada,
donde apenas la luz su reflejo deslíe,
nos hallamos al fin, donde el hado sonríe.
Deambulamos sin rumbo por la selva del mundo,
con el alma sedienta de un afán muy profundo;
nuestras mentes, estatuas...
La estación, una herida
abierta en la noche.
El tren pasa como un suspiro de metal,
una ráfaga de rostros borrosos
que no me pertenecen.
Espero que el hierro se rinda
y se detenga,
pero el tren huye de la plataforma,
quizás asustado por la lluvia que arrecia,
borrando los raíles.
Sobre...
No es al otro a quien miro, sino al incendio,
esa locura que empaña el cristal de la mirada
y borra el contorno de lo real, el frío compendio,
para hundirme en esa imagen desdibujada.
Es el amor de amar, la sed que no se sacia,
una marea que arrastra el centro del sentido,
donde el...
Las eses caen al suelo como escamas de cobre,
rebotan en el asfalto y se esconden bajo el capó de los coches.
Un hombre de cristal dice «Buen día»
y se le queda el labio colgando de un hilo invisible.
El plural ha muerto en el congelador de la oficina,
era una fiesta de frutas, una orquesta de...
No busco el soplo de un ente invisible,
ni un plan trazado en un libro sagrado;
me basta este mundo, finito y tangible,
un baile de átomos bien ordenado.
Si el cosmos nació de un punto denso
o si siempre estuvo, de forma discreta,
no cambia el sabor de mi café intenso
ni el giro...
Sobre el tórrido asfalto, julio furioso,
donde el aire vibra y el sol castiga,
camina una sombra con paso parsimonioso,
un viejo guitarrista, de piel como la noche amiga.
Su vida es un mapa de rumbos perdidos,
buscando el sustento en cada esquina,
donde un alma errante, por fin pone sus...
En el teclado ebúrneo volqué mi partitura,
para que el alma del piano en su eclosión,
cante la roja llama de mi audaz desmesura
y el espasmo de seda de mi adoración.
Lo que mi boca muda no osó decir al viento,
el tiempo lo ha fundido con oro y con metal;
hoy mis manos anhelan tu...
El dedo desliza, la luz nos consume,
en el ocio herido que el alma resume,
más no es tiempo ganado, es vida vertida
en pozos de sombra, en fe sin medida.
Un código frío decide el destino,
traza la ruta, despeja el camino;
no busca verdades, busca el estallido,
el grito que vende, el odio...
Aún tengo la impresión,
todavía incierta.
En aquel rincón donde la luz
apenas hacía distinguir los detalles.
Era una noche cerrada
en aquel callejón.
Nos vimos por primera vez,
después de tiempo deambulando.
Nuestras mentes no se sorprendieron,
ni quebraron …
Tus ojos aparecían...
Tres coronas invisibles tras el velo,
dueños de la renta y del destino,
que podrían, con un gesto de su anhelo,
borrar del mapa al hombre y su camino.
Pero el poder es sabio en su mesura:
limpiar la tierra es mermar el inventario,
y una guerra total es la fractura
que detiene el motor...
Bajo el ala del firmamento de ceniza y amatista,
despierta el alma en su relicario de seda,
mientras el reloj, con su tictac de alquimista,
muele el oro del sueño que nada nos queda.
¡Oh, la amargura de la aurora que bosteza!
Me arrancan del nido de lino y de olvido,
y el café, en su copa...
Bajo el palio de un cielo de amatista,
mi alma, cisne de luz, busca el vacío,
pero encuentra el rigor del atavío
en la raíz que el mudo lodo alista.
¿Soy acaso el perfume o la corola?
¿O el átomo que danza en la corriente?
Mi sangre es un reflujo de la fuente,
y mi latido, el eco de la...
En BK, donde el viento tiene dedos de piano y gime,
la noche se dobló como un reloj de Dalí a mis pies.
"Un taxi, por favor", soltaste, y tu voz -hilo de rime-
cosió mi sombra a la tuya, al derecho y al revés.
¿Eras Carole o un eco que el espejo olvidó nombrar?
Tus ojos, dos lunas de...
Me decreto escarcha, me declaro piedra,
levanto muros de nieve cuando reaparece,
porque su fuego es un bosque que no me pertenece
y si me acerco un paso, me perderé en la hiedra.
Te miro habitar esa extraña arquitectura:
lazo de seda ella, un ancla de hierro otra, instintos.
Eres un sol...
Aquel puerto que me niega el muelle,
una paz furiosa que me arranca el sueño,
un horizonte que jamás rehulle,
el único dolor del que soy dueño.
Ahí confluyen todas, en una arista:
el suave arrullo y el filoso quiebre,
la mano cálida que el alma alista
para la herida atroz que nunca se...
Tu tacto no es solo piel,
es un pulso que electrifica,
mi red neuronal vibra fiel,
tu presencia me decodifica.
Ya no hay nervios lentos,
solo haces cuánticos de pasión,
cada byte de tu ser, eventos,
en mi más ardiente obsesión.
Tus ojos son pantallas
de cristal líquido y...
Tu mano roza la mía, un gesto simple,
una caricia que no busca, es incapaz,
es el tacto de un amigo, algo noble,
una caricia que se queda en paz.
Pero mi piel no comprende la distancia,
mi corazón ya ha roto su armadura,
lo que para ti es un acto sin tolerancia,
en mí florece una loca...
Yo amaba el incendio y quise tocar el fuego,
avancé con la mano extendida hacia su centro,
y ella, aceptando el envite de su propio juego,
abrió las compuertas a nuestro mutuo encuentro.
Durante un lapso que no miden los relojes,
traspasamos el éter, la piel y la conciencia,
dejamos atrás...
Ya no basta la carne, ni el azar del ADN,
el hombre busca el mando de lo que hoy le detiene.
Ni el tiempo, ni el dolor, ni la vieja estructura,
serán ya los límites de nuestra arquitectura.
Biotecnología en el mapa de las venas,
nanobots borrando de la muerte las penas;
el cerebro se...
Mis manos, alas que te buscan en la sombra,
mis ojos espejos de un sol, en tu alma se nombra,
no es carne lo que arde, es un fulgor ancestral,
eco de estrellas concentradas en el astral.
Enajenado estoy, del dios que te habita,
de la alquimia que en tu ser se agita,
del evento que...
El día no se oculta;
se ha cosido la pupila,
y la luz es un rumor
de gasas sucias.
De repente, un clic.
Un músculo absurdo
se contrae
y las calles vacías
se dinamitan
con la urgencia del tedio.
Las terrazas son trampolines
de humo y nicotina.
Ahí se sientan, sí,
los avatares...
Fuiste la hoguera en mi estación de hielo,
aquel amor turbulento que me nombra,
la caricia fugaz que rompe el velo,
y luego es solo abismo, sombra en la sombra.
Desgarradoras noches, el combate
del sí, del no, del cuerpo que se entrega,
el juramento íntimo que late,
mientras afuera el...
Ya no es solo el juego, es algo más profundo,
lo que brilla en tus ojos, Lola, nuestra nieta,
es una mirada que descifra el mundo,
con la mente abierta y el alma de atleta.
Observas la vida con ese desparpajo,
sin miedos ni sombras, sin pedir perdón,
aprendes deprisa, de arriba hacia...
¿Quién gana si el lobo muerde
el aire con tal porfía,
y el llanto es la mercancía
que en el dolor se nos pierde?
No es el destino, ese ciego,
ni el azar en su vaivén;
el tirano gana el bien
en el miedo y en su fuego.
Alza muros de osamenta
del que cayó en el camino;
el mercader, con...
Grito que escapa,
no de la boca,
sino del alma.
Grito que es río
sobre un puente
que se disuelve.
Rostro que es eco
de la marea,
cielo que sangra
en un naranja
desesperado.
Manos que ahogan
un grito mudo
y solitario.
Es la angustia
un eco,
un temblor,
un lienzo.
La soledad,
un...
Entre el follaje denso, donde el mapa se borra,
la selva me dictó su veredicto de sombra.
Perdido en el laberinto de lo verde y lo incierto,
hallé en Regina el pulso de un mundo más despierto.
Ella no habitaba el bosque, ella era su lenguaje,
una lógica circular, un orgánico coraje.
Me enseñó...
París es un tajo abierto en la garganta del tiempo.
Tú, una frecuencia modulada en el miedo;
yo, un animal de vidrio buscando tu sombra en el Sena.
El aire es chapopote funcional y minimalista, tubio ,
un humo que nos cose las espaldas en hoteles de paso,
donde el deseo no tiene nombre...
Mi estado de ánimo hoy, ¿qué es?, un falso sol
que asoma entre los pliegues de la sierra,
ni melancolía ni gozo - ¡un farol!
soy el humor espeso que el tiempo encierra.
Si la transcendencia fuera un cabrito montés,
yo sería el balido que nadie escucha.
Mi gran reflexión mundana, ¿sabéis...
Se alza mi vida sobre un mármol doble:
aquí, la llama quieta, el oro de la tarde,
una mano que es pacto, amor que no es endeble,
y una promesa firme que el tiempo no acobarde.
En mi fiel compañera, espejo de lo cierto,
hallé el sol de mis días, el puerto de mi sed;
un amor que es...
Caminando entre metales, coches fríos en la acera,
la ciudad grita libertad, pero yo voy por fuera.
Los bares están llenos, las risas por doquier,
pero yo busco un rincón donde poderme esconder.
Sí, buscaba un refugio... donde el alma no me viera.
Entré en aquel garito, huyendo de la...
Tres espejos se miran con recelo,
ajados por la envidia y el mercado,
jugando a ser dioses de un pasado
que ya solo es ceniza bajo el cielo.
El vendedor de espejismos
con el rostro teñido de un falso sol de tarde,
grita en el podio verdades de cartón;
es el imperio convertido en un salón
donde...
Bajo el sol de la historia, las sombras se alargan,
cambian los nombres, más los ecos amargan.
Aquel "Espacio Vital" de un este ensangrentado,
hoy se viste de mercados y un mundo globalizado.
De la pradera del Oeste bebió el odio su veneno,
mirando al pionero como un dios de trueno;
lo...
Se escribe el Derecho en hojas de viento,
con tinta que borra el que tiene el poder,
un parlamento clama su lamento
mientras el fuerte prepara el morder.
Hablan de "normas" y de "soberanía",
muros de papel que el veto derriba,
la ley es un traje de alta sastrería
que solo se ajusta al...
París era un laberinto de hierro y adoquín,
donde el miedo a perdernos era el único mapa
entre tú y yo; dos sombras fugaces en un jardín,
bebiendo el aire que de los labios escapa.
Entre el humo denso de un rincón olvidado,
tus ojos eran brasas, los míos el incendio,
un amor platónico...
Bajo el palio de un cielo de amatista y de oro,
tejes tú, con manos de marfil, un lazo de agonía.
Es el amor un templo de jade, un tesoro
que entierras bajo el peso de tu propia hidalguía.
¡Oh, voluntad de hierro en guante de seda!
Mártir de un rito que el silencio reclama,
vas buscando...
Soy el aliento que el aire olvida al nacer,
un eco de luz en el gran silencio,
un espíritu, un río que no busca un vergel
sino la fuente pura, el primer comienzo,
sin ataduras de tiempo ni de espacio,
y mi hogar es el vasto, el ser inmanente,
esa chispa etérea, un fugaz y dulce lapso,
en...
Aquella noche,
bajo un cielo que crujía como vidrio roto,
el universo entero se contrajo
hasta caber en los límites de tu piel.
Ya no había mundo,
solo el incendio de tu cuerpo,
la piel suave de café tostado,
resonancia de coral en tus ojos reflejada.
Te sentí como una isla...
Me fui de la playa,
mis pies llenos de arena,
el corazón habitado por ti.
Aquella noche bajo estrellas,
comprendí la esencia de la isla,
pues, no estaba en el paisaje,
era tu fuerza indomable
tu forma de acogerme.
Kasandra, en el rincón más hermoso
de un mundo que no está en el...
Hoy nace el sol tras un cristal empañado,
entre guirnaldas que ocultan la herida,
mientras el hombre, de orgullo embriagado,
niega al hermano el pan y la vida.
Se alzan los muros de antiguos desvelos,
el color de la piel es frontera y es muro,
desprecian credos, profanan los cielos,
y...
Fue un secreto guardado entre carpetas,
un nombre escrito en el margen del cuaderno,
tú, la meta imposible, el sol eterno,
y yo, el rastro de luz de tus cometas.
Pasaron los inviernos. La vida nos trajo
al umbral de un reencuentro ya maduro
y te busqué con el ansia de romper el muro...
Soy la sombra que no se ata a la pared,
el eco de un nombre que nunca se escribe,
mi patria es un viento que detiene una red,
una estrofa de azul donde nadie me inhibe.
No poseo la arcilla, ni el lingote frío,
mi fortuna es un lienzo de aire inasible,
la existencia fluye, un río sin...
Afganistán suspira en oro y piedra,
la cordillera al sol antiguo canta,
el Hindu Kush se eleva, nada arredra
su majestad de pico fugitivo, quebranta.
Los valles de Panjshir, la vid y el río,
prometen al viajero paz de ensueño,
el rostro de la tierra es un baldío
de belleza que el alma...
El péndulo se burla de mi anhelo,
con su vaivén de hierro y de cristal;
es el testigo cruel bajo este cielo
de cada hora que no vuelve, inmortal.
Se fue la luz precisa de tu risa,
el café tibio y la conversación,
se evaporó el abrazo con la brisa,
y no hay reclamo ni restauración.
El...
Dejamos en el umbral la máscara de hastío,
y el mundo exterior se ahoga en terciopelo espeso,
la alcoba se hace templo de un místico desvío,
donde el alma desnuda busca su contrapeso.
Tu cuerpo estatua de alabastro que la llama ha de fundir,
en mi boca un loto escarlata que tu ébano...
Hominid@s, que en vuestra soberbia,
decretáis el orbe ajeno,
pensáis que el dictado es bueno
si vuestra mano lo enturbia.
Con la amenaza en el labio,
y el cañón sobre el confín,
queréis poner el jardín
por vuestra causa, agravio.
¿Qué orden es el que exponéis
con tal militar rigor...
En la encrucijada del tiempo, mi corazón se hizo triada,
un secreto nido, dos almas en la distante Ilíada,
la luna nueva, el frescor de la mañana,
el sol poniente, la sabiduría soberana.
Edades dispares, kilómetros de mapa y de olvido,
pero en cada encuentro, un destino ardiente y...
No solo es belleza, la esbelta figura,
es un desafío, una voz en el viento,
en cada flanco; la roca que perdura,
llama al que busca vencer el tormento.
De la aldea Pangboche, se alza el perfil,
una aguja de fe que corta las nubes,
y el alpinista mira, con temple febril,
sabe que al...
Se alzan los embaucadores con traje de lino,
con gesto solemne, discurso divino,
hablan de concordia, de un mundo mejor,
mientras en sus dedos hay calculadora y error.
Su paz no es un huerto, no es un noble ideal,
es una fórmula fría, un cálculo fatal,
matemática malvada de los grandes...
El Placer se presenta como axioma, irrefutable,
esa curva de Higgs, la función del momento,
compañera, ella, es la variable estable,
que anula la entropía con un simple juramento.
Es un teorema lógico que me nutre y me asiste,
dentro de su fiel geometría me permito el reposo,
como unidad...
Arreciaba la lluvia, látigo de agua y sodio,
sobre el asfalto que gemía en su negro hastío,
más que agua, un flujo de espejos rotos,
donde los fanales naufragaban entre neones.
De pronto, un gruñido metálico, un cadillac de niebla y cromo,
frena su ímpetu sobre un cráter de agua lunar,
y...
¡Ay suplicio, mi flor de adoquines y quejas!
floreces entre fragor y caos, que no me dejas.
Esta urbe anónima, sin nombre en la gaceta,
se consume en un bullicio de alma incompleta.
Soy nota disonante en la escala de sus gritos,
prisionero de sus muros, de sus ritos,
un insecto de...
La mirada,
un vitral de fractura cósmica
El iris,
un hexágono de astillas lunares,
donde el amor fue un código morse de púlsares.
Tu ceja,
un catalejo doblado, apunta a la constelación de lo no dicho.
En la órbita,
un caleidoscopio de nostalgias, girando como planetas suicidas.
Él...
En el gris firmamento,
la idea nace,
vapor de mentes,
urbe que la mece,
sin cuerpo, etérea,
más con pulso propio,
se desliza entre el tráfico,
un columpio.
Atraviesa cristales,
roza fachadas,
susurra en esquinas,
por nadie escuchadas.
Es un hálito,
un soplo, una visión...
Varones de ceño adusto,
que al orbe queréis adquirir
sin en la razón sugerir
si vuestro juicio es el justo.
Con el arsenal tan presto,
y el decreto altanero,
pensáis que es orden verdadero
el que nace del arresto.
¿Decid, qué os da licencia,
de violar el ajeno fuero,
y usar del poder...
La noche con tu nombre se enciende,
y mi alma como un torrente rebasa,
seducido de ti como la marea que asciende,
que avanza con fuerza, y sobrepasa.
Sin razón, tregua, ni moderación,
por degustar de la furia de tus besos,
el abismo de tu mirada, sin extensión,
gritan tus silencios, ¡no...
Soy el parpadeo de una luz incierta,
un suspiro apenas, una nota breve,
existencia efímera, puerta entreabierta,
que el tiempo se lleva con su manto de nieve.
Nací de la prisa y muero en la calma,
pequeña burbuja en el vasto océano,
¿De qué sirve el grito que despierta el alma,
si el eco...
...pues no debería contestar a tu pregunta, porque no lo ignoras, pero como Hombre, me pongo en el lugar de la Mujer que lo sufre y me hago eco de su "llanto". Y como comenta Salman Rushdie: “La misión del poeta es nombrar lo innombrable, denunciar el engaño, tomar partido, iniciar discusiones...
Siento un nudo en la garganta
que me oprime, me atraganta,
mientras mi alma se impresiona
bajo esta tela que me aprisiona.
Mi cuerpo sombra sin orgullo,
mis palabras suenan a murmullo,
en esta prisión de pasado oscuro
donde el silencio es un muro.
Pero mi corazón es un volcán,
en mis...