Resultados de búsqueda

  1. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    Tanta cristalería fina parecen ser tus emociones que esquirlas pisaría, sin sabias precauciones, al oírte quejar de mis acciones.
  2. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Cuando te confraternes con la naturaleza en tus paseos sentirás cada día como un viernes.
  3. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Reponerlos, ¡vaya drama!, los cristales de la abuela, luego que una tarantela bailaron casi en la cama (así a lo bestia la ama) los dos del piso de arriba. Parecía que se iba a caer el edificio. De decoro, ¡ni un indicio! ¿Algo habrá que los inhiba?
  4. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Con este mísero tajo comeremos pan con queso. Solo nos da para eso, con este humilde trabajo y al no tener ya ni un peso.
  5. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Elige bien tu alimento en cuestiones de estudiar. Si bien “no ocupa lugar”, el saber nunca es un cuento: Tal vez, en algún momento, creas que es información lo opuesto a la educación. Abunda la propaganda que lenta el seso te ablanda, sin gran recuperación.
  6. Ermenegildo Tiraboschi

    El Pterodáctilo

    Existe un Sol que demora, sutil, nacientes a espera de fuegos, los ojos tuyos que ahora nos abres. Ambos ya ciegos, te extasiaremos en tántricos juegos.
  7. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    No me llames apuesto, no quiero ser tu objeto del deseo. Siempre elijo muy bien con quien me acuesto.
  8. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Estamos equivocados. Resultados diferentes no ocurren si son votados los mismos incompetentes que nos tienen olvidados.
  9. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Fue pesado el desconcierto; encuerados, con cadenas, bien grasientas sus melenas… Corroboro que fue cierto: vimos dantescas escenas.
  10. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    Basta de sinsabores. Me son, los noticieros, la tortura cromática de actores carentes de cultura, con la objetividad de bebedores.
  11. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Ya salgo para el bingo a encontrarme con viejos amigotes, el Potrillo, el Ganzúa y el Vikingo.
  12. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Vamos a ponerle coto a esta horrible situación que nos ocurre un montón, y es dejar el hilo roto. Ya compongo mi follón.
  13. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    Hoy me sales con esto, Venus de Milo, víctima en tu suerte. Te soy un hombre honesto: Más allá de la muerte se libra una batalla por tenerte.
  14. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Y aquí le dejo mi llave con simulado recato. Solo espere por un rato, y repítame la clave susurrándomela suave, con discreción en la puerta. No quiero dejarla abierta, es bullicioso el hotel. Ya no es usted doncel: sabrá sembrar en mi huerta.
  15. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Me excitan los danzantes rizos al viento que nos luce oronda. ¿Cuándo me aceptará entre sus amantes?
  16. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    ¿Dónde reside el defecto de la ambición desmedida, ya que el humano intelecto no se encuentra a la medida de tamaño desperfecto?
  17. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Fuerzas de flaqueza sacas al completar la faena. Que nunca nos cause pena si es que en eso te destacas y si es que no te encadena.
  18. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Es un tío del estío, pues se queja del invierno con lluvia, calor o frío, como hablando del gobierno. Es de un carácter sombrío.
  19. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    ¡Cómo me cuesta esa licencia de sinéresis en “creo”, para poder llegar a contar siete en ese verso! Por alguna razón, las “eo” me cuestan mucho, pero no así las “ae”: “Cae la nieve en remolino” (Antonio Machado). Fíjate que al recitar “cae” o “trae”, hacerlas monosílabas al oído no es tan...
  20. Ermenegildo Tiraboschi

    Eneas

    Buen intento. Busca un poco acerca de sus variantes. Los hay de varios tipos, y el artículo en Wikipedia no está tan mal como para empezar (https://es.wikipedia.org/wiki/Eneasílabo). Lo que ocurre es que es un verso de transición; es el primero en longitud en donde se empiezan a advertir las...
  21. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    … y ya tiene una llaga en el labio inferior, por besuquero. Se muerden cada vez que ella se embriaga.
  22. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    Cantas como ninguna, con la gracia, el donaire y el graznido de un cuervo con alguna comadreja en su nido. Acéptalo con clase, es un cumplido. Sin ánimo de ofender. Son solo bromas.
  23. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Está petrificado en el pasado, como la estatua de un dios, desmoronándose. Debió tu pecho haberse resignado.
  24. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Respondo en novena (segunda vez en la semana :)): A pedir explicaciones me presento caballero, y que se quite el sombrero le pido, pues son cuestiones de educación y civismo, por más que le dé lo mismo si soy, seré o si fui el ladrón de ese rubí. No me mire con cinismo.
  25. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    … y es la buena locura. Juncos en flor custodian mi paseo, mientras el Sol revela su hermosura.
  26. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Cuando me voy a dormir, llega un perfecto vacío con todo su poderío. “¿Eso será no existir?”, se preguntaba mi tío.
  27. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Dueño de todo el saber, un excelso catedrático del chismerío mediático el hombre resultó ser. Considero menester brindarles la aclaración. Es casi una obligación denunciar su fantochada. Dejo entonces la charada: ¿Quién es el tío en cuestión?
  28. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Buenas razones tenía en sobrevolar el ave los espliegos como nave de guerra, mientras comía insectos en pleno día, dándonos un espectáculo. A veces, es un obstáculo obviar hacer el intento para apreciar, del momento, su belleza en el pináculo. Nota: no queda fácil, pero descarto que han de...
  29. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    El tipo entró con palanca. Como capataz arranca, y sin el conocimiento que nos requiere el momento, pues el negocio se estanca.
  30. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Dicen que el que a hierro mata a hierro muere seguro. Ocurrirá en el futuro, como a Nerón o Zapata. Es un tema muy oscuro.
  31. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Gran "cantidad" es amar esa cintura de pollo. Si me meto en un embrollo ya por tanto criticar háganme ver ese rollo.
  32. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Es raro su querer de fatal vampiresa. Se cree una condesa, ya sin reconocer que luce un tanto gruesa.
  33. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Adoras lo que doras en el horno, fijándole la vista. ¿Te mira el pollo que sobrevaloras?
  34. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Tomo esa “…dure_hasta…” como válida, y sigo con una heptasílabica. Hay algunas bellas exageraciones de esa licencia: “Vien-to en po-pa, a to-da ve-la” (Espronceda) “No me dure hasta viejo”, le decía a mi esposa. Duró y la veo hermosa, por más que el agrio espejo nos sugiera otra cosa.
  35. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    La cadena se ha roto desde crisantemo. Ahora arreglo esta entrega, y a partir de la suya. Pero voy a dejar intacto el verso de cierre. Respondo en novena (de acuerdo a las pautas, valdría): “Lo demás es de ordinarios”, lo más fino es la política. Gobiernos estrafalarios, de una inmoralidad...
  36. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Perfecto. Gracias por apuntarme eso. Dos deslices en dos días. Debe ser la avanzada edad.:p Y para seguir a tono, te sigo devolviendo el favor: "utilizan a la su antojo" es eneasílabo.
  37. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Tuve un jefe cicatero en aquel primer trabajo. No me pagaba un carajo, por más que fui buen obrero y trabajaba a destajo.
  38. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    El problema hubiese ocurrido si el acento estrófico hubiera caído en el "ha", Cyrano. Obviamente, no es el caso.
  39. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Creo que simplemente ve una sinéresis en el medio de la palabra. Me tomo el atrevimiento de modificársela: Plana, derecha y sin ruido, es flaca y como una espiga silenciosa, aunque le diga que la deseo en mi nido. Es así mi novia y pido reapetarla todo el trecho. Será chatura de pecho, nunca...
  40. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Era "payaso y pelafustán", estimado. En este reto, se debe tomar el verso de cierre de la entrega anterior textualmente, para incorporarlo a la nueva entrega como verso de apertura. Mis saludos cordiales. Don Erme
  41. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Si en él se mantiene absorto, me esmeraré a montones para ver si entra en razones con un magistral exhorto. No quiero pagarle aborto por culpa de este truhán. Mi hija resulta un pan recién salido del horno a este tipo adicto al porno, payaso y pelafustán.
  42. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Se me acelera esta trama cual si fuese un tren expreso. Si me apuro, como el queso, queda miga y pan en cama y el perro royendo un hueso.
  43. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    No tuvimos el reparo de seguir bien la cadena. Creo que es una condena y siento un gran desamparo por la inconcebible pena.
  44. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Igualmente, era "para matar su decencia", José, para continuar la cadena correctamente. Arreglado, y gracias por apuntarme eso. Un gran saludo
  45. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    "En una justa medida" dijo mi amigo el beodo, mientras empinaba el codo, ya perdido en la bebida. Mano a mano, en la partida de una difícil vivencia, ahogaba su conciencia trago a trago, el sentimiento, gárgaras de sufrimiento, para matar su decencia.
  46. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Yo la encuentro similar, a esta década esquizoide, a la que causó un millar de líos por fascistoide. ¿Dónde iremos a parar?
  47. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    En Benidorm fenece aquel sueño que tuve con la chica. Desmotivada y fría me parece.
  48. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Con las manos en la masa pescamos al profesor. No encontró nada mejor que invitar a ir a su casa a la estudiante peor.
  49. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    ¿Es que seremos insectos, para que con sus delirios y sus bélicos proyectos nos cause tantos martirios? ¿Cuándo habrá líderes rectos?
  50. Ermenegildo Tiraboschi

    Pinza de glosas

    Me parece que el que cierra la pinza es de doce, Luciana. Es más; por ahí lo encontré como un verso de trece en el poema publicado: "Y nada pudo contra el día de la noche."
  51. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    No vamos a abusar del participio, pues eso ha sido y es un aceptado y básico principio.
  52. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Pasan volando las vacas en el Reino del Revés, donde a veces también ves tres astronautas macacas y botas en un ciempiés.
  53. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Quisiera que esta rima vuelva siempre porque soy un masoca de la rima. Se los recuerdo siempre, siempre, siempre.
  54. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    ¿Cómo correr el velo, la fiera niebla de la melancolía? ¿Cómo alzarás tu vuelo sin más que la porfía que te devuelva el Sol y la alegría?
  55. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    El día es muy fugaz, un simple amague, y allá en el horizonte se esfumina. Jamás harás que Cronos libre vague.
  56. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Él no fue el hombre de acción, un James Bond del escritorio según su imaginación, porque era su territorio papeles sin ton ni son.
  57. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    No evitaste el problema: el primero te quedó suelto. ¿O quisiste usar una estructura de guajira? No sería "clásica", como se indica en las pautas.
  58. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Hay sueños de mujer que se contienen, mas suelo liberarlos en lo onírico aunque de vez en cuando me encadenen. Un poco difícil, pero ciertamente no imposible esta rima.
  59. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Hay que adicionarle una sílaba al conteo cuando el verso termina en una palabra esdrújula. Por otra parte, fíjate en las normas publicadas: se permite no más de un heptasílabo. Mis saludos cordiales
  60. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Sin elaboración o gongorinos, pasionales, sombríos o políticos, los versos en cadena son divinos.
  61. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Cojo algún libro y lo leo, uno que explique el casorio para aquel que es Juan Tenorio y le deleita el flirteo. Ya casi lo deletreo y no encuentro el teorema que exponga la ansiada gema de tamaño compromiso. No voy a pedir permiso para huir de tal problema.
  62. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Es mi largo sermón fetiche de tus rabias desbocadas. Lo haré muy cantinflesco, corazón.
  63. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Escaparé por atrás, quién sabe cómo y a dónde. Espero que no nos ronde el pillo de Satanás si en el callejón se esconde.
  64. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Hemos pescado un bonito de sesenta kilogramos, y por poco no nos vamos al agua en mi mar bendito por la bestia que sacamos.
  65. Ermenegildo Tiraboschi

    Eneas

    ¿No ves que en un rincón se quejan mis muertos, en la foto herida con sepias y un dolor que olvida los horas que de mí se alejan? La punta de un puñal semejan los ojos del ancestro, el hijo, con ropas de un marrón prolijo, parece un espantajo seco, inerte claroscuro, un hueco de vida que en un...
  66. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    Es de piedra caliza tu corazón reseco y rencoroso. El sexo te matiza, con rato vaporoso, una vida vacía y sin reposo.
  67. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Aunque el dinero apenas te compre más bufones halagüeños, jamás es la peor de las condenas.
  68. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Cansada y sin energías, desplomada en ese hotel, dijiste: “como un pastel, a ver si las alegrías me regresan estos días de despecho y desazón”. La gula apagó el bajón que te causara un mal novio. Tal vez te resulte obvio: el tío es un bravucón.
  69. Ermenegildo Tiraboschi

    El Pterodáctilo

    Cabal, alzó un estandarte que era jirones de sangre y orgullo. Oyó la arenga de Marte, ya casi como un murmullo, y de su madre en el cielo el arrullo.
  70. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    “O la damos por perdida, o nos jugamos a muerte”. Nunca creía en la suerte para ganar la partida, mas con el ala caída lo veíamos anoche. Era el fullero un fantoche, la burda caricatura de una mítica figura devorada por la noche.
  71. Ermenegildo Tiraboschi

    Pinza de glosas

    Noviembre, y no me fijo en los troncos desnudos. Las hojas son tu nombre escrito en espirales, el viento a mano alzada, como yo, miente un poco. Genera tu presencia, espectral y danzante, las idas y venidas que tuvimos ayer. El río las remueve de sus torpes azares, caóticas materias vegetales...
  72. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    ¿Quién será el número uno para julio diecinueve? Nadie en mi tierra se atreve, ni considera oportuno, predecir ni lo más leve.
  73. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Los huesos he recogido del pobre perro arrollado por un coche abarrotado de un cargamento prohibido que se fugaba a otro estado.
  74. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    Es lavanda y es menta, es aromas de un mundo que no existe. Y es olor a tormenta la forma en que me insiste que hagamos el amor, ya que te fuiste.
  75. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Era con "-ollos" la cadena.
  76. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Muy precavido seré al contarles esta historia. No se reviste de gloria, miel, hiel o papel crepé para mostrarles euforia.
  77. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    La historia del alguacil hace poco la conté. Al tipo no lo maté, mas por un sheriff senil a lo Marley me enredé.
  78. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    … y suplican su favor, con alma y piernas desnudas, mas saben que las ayudas se fueron con el amor a algún paraje mejor, donde reina el mal y el oro. Sin mostrar ningún decoro, atienden asuntos bélicos y olvidan niños famélicos los tiranos que no ignoro.
  79. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    La cadena se arma tomando la rima del segundo verso del anterior, no la de cierre. Un gran saludo cordial.
  80. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Ulises me apuntó como deber que resista los cantos de sirena. No voy a contrariar su proceder.
  81. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Hoy me marcho a vendimiar a viñedos de Mendoza. Si me alojo en una choza, jamás me voy a quejar. Sufrir con vino se goza.
  82. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    Que todo son necedades no admite ningún análisis. Entre pastillas y diálisis, más otras calamidades producto de las maldades de un panel de matasanos, ya no me alcanzan las manos -mucho menos los bolsillos- para pagarle a estos pillos. ¡Hato infame de villanos!
  83. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Cortinas he de correr ansioso cada mañana para ver por mi ventana cuando te luzcas, mujer, como una diosa pagana. Nota: Esta estructura es una "quintopiropilla", de acuerdo a muy establecidas normas de la poética clásica.
  84. Ermenegildo Tiraboschi

    Eneas

    Hola, Luciana Te apunto dos versos, a saber: hu/í/a/ de/ la/ mí/a/ con/ su/ ses/go/ = 11 sílabas Hoy/ ten/go el/ an/sia/ mar/chi/ta/ = 8 sílabas El último es ciertamente debatible. Que haya sinéresis o diéresis en ese “…tengo el…” puede ser tu elección. Pero si fuera diéresis, para el oído...
  85. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Cuando deslegitimas el poema que escribo con cariño me creo que esta vida es pantomimas.
  86. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    La pelota es sempiterna, muy sagrada y no se mancha. Ya casi entran a la cancha. Con su fuego y furia eterna buscarán una revancha.
  87. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    De ser tu vecino, hermana, necesito vacaciones. Al chismerío te opones, dices con presencia rancia, pero solo es petulancia de la mujer más chismosa. Solo te pido una cosa, cuídame el perro y el gato. Como el loro no es pacato cuéntale tu vida hermosa.
  88. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    La saliva del niño pende como un hilito, en la vidriera la golosina es guiño que le dice que afuera jamás se la resiste aunque se quiera.
  89. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Mi amigo Carlos Pascual, de moral inexpugnable, es un tipo muy leal, mas su conducta intachable nos causa un berenjenal. Nota: Esta charla ya la hemos tenido, Maroc. E invariablemente, regresa. Al seseo, que como bien sabemos es “endémico” en hispanoamérica, se le ha aceptado como forma...
  90. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Quiero pero no debo tomarme otro vinito con la cena. Lo que me dijo el médico repruebo.
  91. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Recuerdo un tiempo apacible, de risas y balompié que no sé dónde se fue en este mundo insensible que te mira y no te ve.
  92. Ermenegildo Tiraboschi

    ¡Más maderaaa!

    El.cuarto y el quinto son eneasílabos, Eratalia. ...y compartir la pitanza en el momento adecuado no se ve como pecado si está vacía una panza. A veces, con poco alcanza si lo hacemos con amor. Con cuchillo y tenedor se ganaron mil batallas. Siempre es cosa de canallas no tratar de ser mejor.
  93. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Hay un gigante dormido, un niño meditabundo y en sus libros sumergido. Es un genio que este mundo aguarda, desconocido.
  94. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    ¿Qué brillo veo que fugaz destella en el ojo lascivo que busca enamorar a una botella?
  95. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    El umbral de mi día es cuando un sueño arropa mi consciencia, y mi numen ansía que suelte sin clemencia de mis duendes oníricos la esencia.
  96. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    Quisiera nunca verte en lo inmenso del alba sobre un prado. Al no poder tenerte es todo en mí pasado. La sepia trae un aire despiadado.
  97. Ermenegildo Tiraboschi

    Quintillas quincalleras quizás quemen quilos

    Fueron dudosas venturas. Igual, ambos se lanzaron a un mundo de conjeturas, donde el futuro embargaron como un par de caraduras.
  98. Ermenegildo Tiraboschi

    Tercetos encadenados

    Tal vez te crees una emperatriz. Del tiempo interminable de casados, lo mejor fue comerme la perdiz.
  99. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    Hallas la vida hermosa en hayas y un jilguero en primavera. Madre Natura es diosa de lo simple, sincera. Quien no haya de saberlo desespera.
  100. Ermenegildo Tiraboschi

    Liras ligadas logran labrar los lúcidos locos

    El tren acometía ya en la recta y a gran velocidad. Cuando salté la vía fue de casualidad que no me eliminó la necedad.

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