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Gracias por el comentario. Lo de demasiados encabalgamientos lo tomo pero fue a propósito, así salió y así me gustó. De todas formas, acabo de editarlo levemente.
Gozosa cercanía de tu cuello,
tus labios y mejillas. Su tibieza
percibo y de Cupido ya soy presa:
me entregas, de los besos, el más bello.
Me embriago en el placer de tu cabello,
eterno mar, hipnótica maleza,
que, suave, me acaricia. Tu belleza
observo ¡Es un milagro, es un destello
de luz! Y...
Más nadie en esta vida me interesa
que tú y de tí depende mi alegría.
Las horas se me escapan, paso el día
pensando sólo en ti y en tu belleza.
El alma se retuerce de agonía
si faltas. Me consume la tristeza
sabiéndote lejana. Me embelesa
tu nombre, la más dulce letanía.
Prendado estoy de tí...
Te marchas hoy, dejándome una herida
que sangra sin cesar y, palpitante,
me dice que mirar hacia adelante
es vano pues contigo va mi vida.
Eterna te quedaste, repetida
en cien conversaciones, mil instantes
y estará en nuestras citas, ya distantes,
por siempre mi memoria detenida.
En cambio tú...
Café sin endulzar, una factura.
Discurre un lepidóptero a tu lado.
Se mece tu cabello desatado;
se arruga la nariz, toda ternura.
Girando, presurosa, tu hermosura
penetra el edificio custodiado.
En un instante cúbico, acerado,
por nueve multiplícase la altura.
Sentados contemplamos la...
Café sin endulzar, una factura.
Discurre un lepidóptero a tu lado.
Se mece tu cabello desatado;
se arruga la nariz, toda ternura.
Girando, presurosa, tu hermosura
penetra el edificio custodiado.
En un instante cúbico, acerado,
por nueve multiplícase la altura.
Sentados contemplamos la...
Al vientre no regresa el ser nacido.
Jamás vuelve la planta a ser simiente.
No sana al retornar la daga hiriente.
No puede ya vencer quien fue vencido.
Tampoco florecer el leño herido,
borrarse las palabras de quien miente.
No habrá de resurgir lo decadente.
No habrá de recobrarse lo perdido...
Amiga, no me beses, ¡te lo ruego!
Ese ósculo gentil y candoroso,
es el averno más maravilloso,
edén de melancólico sosiego,
finita eternidad y helado fuego
que corre por mis venas, presuroso,
en ese instante dulce y doloroso
en que tus labios sellan "hasta luego".
Causantes de imposibles...