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Has arrancado la voz de mi aldea,
qué hazaña tan grande,
nunca fue tan fácil para una estampida de cíclopes
extirpar la dignidad de su libertad,
como lo es despojar de un diente a las manos de un ratón.
La manera en que sus garras invadían el
papel de sus pétalos,
tal como el fuego de...