Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Dos minutos pasaron y ya el viento triste paseaba por calles ajenas de nombres que nunca podrá leer.
Olía a tarde húmeda sedienta de miradas grises,
cuando de pronto un viento debil no dudó en morirse
justo en la caída da de aquel aliento ahumado que castigó al cielo con sus llamas de fuego...
Me conmueven poemas que aún no he escrito
porque siento bajo mi piel
como su esencia se marchita detrás de mis ojos al recitar con temor
la última letra de versos que aún no lo son.
Al compás de una canción muda y triste, trece párrafos ya sangran
sin haber abierto aún la herida
con ese...