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Afinad el oído,
escuchad sus hirientes chillidos
en mitad de la noche
cuando el insomnio barre
las telarañas de la placidez,
como ardorosos cuchillos que rasgan
la quietud del silencio.
Imaginadlas
correteando por el inframundo,
royendo con fruición los esqueletos
de nuestros despojos.
Coro de...
Sí, Luis, eso es lo mejor. Pero tarde o temprano, hay situaciones que no desearíamos y afectan en nuestro entorno más próximo. Mira que yo trabajo en un entorno hospitalario, pero el enfoque cambia cuanto la enfermedad nos toca de cerca. Una de estas situaciones me inspiró este poema...
Los ojos
se van aclimatando a la insolente blancura.
Las manos
intentan esbozar sobre el teclado el contorno fugaz
de una verdad
con palabras de viento.
A veces pisan charcos de sombras;
otras, se estremecen, reviviendo un drama cotidiano
y abandonan su...
Amanece
y sigue anocheciendo entre mis sábanas.
La soledad mantiene aún su aspecto
de hiena adormecida.
Amanece
y descuelga del techo de mi cuarto
una tela de araña,
y una mariposa blanca como la muerte
se enreda entre sus hilos.
Amor,
hemos estrangulado cientos de amaneceres
con nuestras...
Los recuerdos siguen vivos si les permitimos vibrar en la memoria y tú los has convertido en pura poesía.
Un poema muy bello, Palmira. Mi sincera felicitación, amiga.
Abrazos.
A todos nos toca en algún momento de nuestras vidas despedirnos de seres queridos, pero cuando se trata de un niño, el dolor es mucho mayor.
Un abrazo fuerte, amigo.
Sí, dan respeto, Antonia. Y eso que yo trabajo en ese entorno y ya estoy más que acostumbrada. Pero cuando eres acompañante o paciente cambia totalmente la perspectiva...
Gracias por tu huella. Me alegra que te haya gustado.
Un abrazo.
La primera vez que vemos un cadáver no se olvida. Nos queda para siempre esa imagen grabada en la retina.
Un poema muy duro. Muy bien llevado el hilo del discurso poético de principio a fin. Te felicito, Antonia.
Un abrazo.
Se acercaba la hora.
Habías visualizado una y mil veces ese instante crucial
en tu mente.
Te protegiste a conciencia,
desempolvando del arcón de los recuerdos
el disfraz de una sonrisa
como de media luna desvaída,
el paracaídas de almibarados instantes compartidos,
viejos sueños
en pie de...
Nunca quisiste huir:
la libertad tiene sus riesgos,
y hasta es más cálida la muerte
si uno asume que su destino inevitable es endulzar
la nada,
mirarse ciegamente en el espejo
imaginando pájaros ajenos,
saltar de un palo a otro de tu incómoda prisión,
columpiarse en los alambres
de un...
Muy bueno, Rosario. Suele ocurrir a menudo, esa sensación de desubicación, de estar a medio camino de algún lugar, de alguna situación que no logramos alcanzar. Me gusta cómo lo expresas en tu poema.
Y yo, que estoy en este momento algo desubicada (fíjate que iba a felicitarte en otro lugar y...
Son eternas las siete horas tontas,
mi alma ahí se ausenta en un foso
y entre quiméricas efervescencias sucias
ve como se sirven impuras las cometas.
Me identifico con estos últimos versos, que delatan esa inmensa contradicción en la que vivimos cada día: el choque entre nuestra voluntad...
Nadie dijo que fuera fácil
ganarle la partida al reloj
y sostenerse en la cuerda floja
de los sueños;
dejar atrás los números cuando llegas a casa;
olvidar las facturas, los cartas comerciales,
aparcar cada hora tejida a golpe de teclado,
en el pálido cajón de la rutina.
Nadie dijo que...
Un poema bellísimo y emocionante, Palmira. Es como abrir una ventana al amanecer y dejar que echen que a volar todas las palomas que nos sangran en el pecho.
Ha sido un placer llegar hasta tus versos en esta hermosa mañana de domingo.
Abrazos, amiga.
Mira a través de la botella el mundo, amor.
Su sangre líquida alimenta un blando limbo sobre el que columpiar
la decepción.
Tratemos de olvidar
el vomitivo gris que nos carcome a diario.
¿Por qué me hablas como a un extraño? di,
¿Por qué me desprecia el animal que tiembla
en tu mirada?
Soy...
Tú y yo, hermana mía, y este enorme abismo
descarnado
que solo cubre el cielo cuando rompe
su contenido llanto
sobre la piel desnuda de la tierra.
Tú y yo aguardando
la hora del bullicioso retorno
de los pájaros
para sentirnos, por un instante, sombras
mortales
que sobrevuelan
estepas infinitas...
Ayer fue sábado casi toda la noche,
como todas las noches de martes que se nutren
de semillas de sábados;
como todos los inviernos en que el reloj
pronuncia
horas de terciopelo
para acallar el frío,
vino a segar mis sombras
el lanzador de nubes.
Una vez más,
el gorrión de sus ojos
acabó...
Gisele,
no eres tú. Pareces despierta, pero no eres tú.
No te obedecen tus manos,
no te obedece tu llanto
y la voz que te persigue y no es tuya huele a sombra
y a puñal.
Tratas de hacer vibrar las cuerdas de un reloj
moribundo
y solo alcanzas a tocar con las uñas
siete paralizantes arpegios...
Pues sí, y a algunos de los que hago referencia en el poema los he sufrido de una manera directa en los últimos meses :(.
Gracias por pasarte por mis ocurrencias, Luis.
Un gran abrazo, querido amigo, y un magnífico 2018 para ti y los tuyos.
Y cuando todas las cosas parecía diluirse en blanquieléctrico espesor:
las calles, la sal, el tiempo, los sueños...
los fantasmas;
cuando los sapos de la ira apenas sobrevivían agonizantes en charquitos
de seudohiel
llegaron ellos: los Grandes, los Number-One,
los flemáticos Nipempos...
Y que no nos falte la capacidad de soñar, de reinventarnos a pesar de los tropiezos y de las zancadillas de la vida.
Precioso poema, Rosario.
Un abrazo.
El Sueño o la Locura, entendidos como esa necesidad de traspasar las barreras de aquello que nos limita y aprisiona.
Me ha encantado esta bella y sabia introspección poética.
Un abrazo.
No fue otra cosa que amor:
el beso amargo
de aquella despedida;
esa cama cruzada en el verano
que ya no regresó.
La punzante memoria, mordida por los perros
de la razón
seccionaba la infancia;
ellos coreaban mi sudor con su sangre;
pero era amor, sin duda.
No era otra cosa que amor.
Un viento...
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.
Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van...
Hoy puedo describir el rostro de aquello
que no vi,
aquello que callamos, lo que no se menciona.
Preparábamos juntas un altar a diciembre,
pero siempre llegaba desnudo, en los huesos.
Recuerdo
los días previos, sus augurios de incienso,
tus pisadas nerviosas por el triste pasillo
de la...
Mi sincero agradecimiento a la Administración por este inesperado galardón. Gracias también a todos los amigos que habéis dejado vuestra amable huella: Rosario, TribuZen, Palmira, Luzyabsenta. Un honor contar con vuestra presencia.
Abrazos.
Muchas gracias a todos y cada uno de los que habéis dejado vuestra amable huella en este poema y disculpad la tardanza de mis palabras.
Es un placer compartir mis versos con vosotros.
Abrazos.
La palabra nos contiene, define y expresa, y su magia la convierte en ave de nuestra imaginación, en puente hacia el Tú...
Precioso poema. Mis aplausos.
Un abrazo.
Gracias amigo LUZYABSENTA, por este comentario tan bello, que se ajusta fielmente a lo que mi poema intentó reflejar.
Me alegra que te haya gustado.
Un abrazo.
Gracias por llegar a mis versos, Luciana. Sí, el agua continúa su ciclo, pero algunos ríos llegan turbios, arrastrando detritos y a esos es mejor drenarlos y dejar que los purifique la lluvia.
Un abrazo, compañera.
Siento que se me está secando un río
-te dije
mientras se iba tejiendo de amapolas la tarde -
Y tú me desnudaste de nimbus con un beso.
Ardió la noche luego
y la mañana trajo a mi lengua ausencias,
pecios de infancia,
detritos de raíces
y algún que otro naufragio.
Átame al viento, amor...
Tus versos muestran una verdad desnuda, reflejada a través de ese espejo líquido, paralizante y distorsionador, ante el que la memoria se derrumba y la voluntad se convierte en una mueca de sí misma.
Excelente, querido amigo.
Mi sincera felicitación por este magnífico poema.
Un fuerte abrazo.
Desplegaba su absurdo equipaje
en la canícula de las horas que anticipan
relámpagos.
Ataviado de orgullo,
vapuleaba la espera, incendiaba los ritos.
Descarrilaban en sus labios
las palomas.
Ellos no comprendieron jamás
la rebelión, el grito absurdo, la redención
de los leprosos.
Y la botella...
La memoria amanece impregnada en tus fantásticos versos de sombras y luces de la infancia.
Otra excelente muestra de tu poesía, Marius. Estás en racha, querido amigo. Felicidades.
Abrazos.
Perdonad este trance de nadie, este silencio
quebradizo
que me pronuncia en humedales
de quimera;
esta balada blanca
que sutura las melladas hebras de mi voz
limpiando la memoria
de esqueletos.
No temáis, no me impulsa su música
a morder la boca
del olvido
ni el deseo de triturar
dígitos de...
Muchas gracias, querido amigo. Este poema intentaba ser algo así como una alegoría de la ambición desmedida. Gracias por pasar por mis experimentos, Luis.
Un gran abrazo.
”Estoy dispuesto a todo
por gozarte”
-pensó Jairiel-
aunque aquél día
era el tercero en ponerse a la cola
de un sueño.
El sol golpeaba con puño de fuego
las calles.
Jairiel,
ataviado con fino traje de soberbia,
alzó la mirada
ante su deslumbrante diosa,
la miró fieramente a los...
La aguja del reloj hiere el silencio.
Es la hora -se dice-
de truncar bruscamente la calma
e invertir el flujo de la sangre
al presente.
El peón se levanta;
un pálido temblor descompone
sus gestos.
El alfil le bloquea
los sueños;
la reina
zizzaguea al andar, simula no encontrarle;
al fin...
Creo que es un tema más complejo de lo que parece y que daría para un debate (o unos cuantos). Esta es una sociedad en la que muchas "necesidades" tecnológicas vienen impuestas por el mercado. La cuestión es cómo afectan a nuestras vidas, a nuestra relación con el mundo y con los otros...
Las nuevas tecnologías enganchan, y no poco, hay que saber ponerles límite. La clave está en su buen uso.
Gracias por pasarte por mis ocurrencias, Rosario :).
Un abrazo.
Entren, señores, entren:
vendo palabras, sí, palabras:
edulcoradas, atrevidas, incendiarias,
vertiginosas, delirantes;
píldoras verdes contra la soledad
aquí,
a un breve golpe de timón
de sus dedos.
Cuelguen a la entrada
toda Identidad, vacíen los bolsillos
de sus neuronas y
relájense.
Vendo...
Como asomarse al caleidoscopio de la memoria, e ir rememorando esos instantes dichosos que alimentaron nuestra existencia.
Precioso poema, TribuZen.
Un cordial abrazo.
Eres un árbol y no lo sabes;
un árbol raro de místicas raíces.
Solo hay que talarte un poco
la ternura, afilar tus silencios
con un cuchillo lento, pellizcarte sutilmente
el orgullo
o dejar que las hormigas devoren tu corazón
de lluvia
para que fructifiques.
Sí, eres un árbol, nada...
Sí, necesitamos aferrarnos a sueños e ilusiones; también a las cosas que nos atan a la vida, mientras nos bebe el tiempo, como dices.
Este es un pequeño homenaje para alguien especial que hoy hubiera cumplido un año más junto a su familia y amigos.
Gracias, amigo.
Abrazos.
Muchas gracias, amigo Luis Adolfo, por mostrar tanta generosidad con mis letras, y gracias también por señalarme los errores. Te diré que el primero que mencionas está escrito a propósito "hora en punta" quise hacer alusión a un momento crítico, y me permití (acertada o desacertadamente) jugar...
Rebeldía necesaria, en esta bella invocación a la memoria, al brillo de esos instantes cuya intensidad se diluye en el vaso del tiempo.
Un lujo detenerse en tus universos, Luzyabsenta.
Saludos cordiales.