Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Felices disfrutamos muchos días
amándonos en contra del destino,
nuestro amor era fresco y cristalino,
te acariciaba y siempre sonreías.
Tus miradas caían en las mías,
se cruzaban sonrientes y con tino
mientras juntas andaban el camino
sonando como dulces melodías.
Conscientes de que el tiempo se acababa,
que el reloj implacable no paraba,
comenzamos a ser el gran testigo
de que ya se acercaba tu partida,
llegamos al final de nuestra huida,
nunca más volvería a estar contigo.
amándonos en contra del destino,
nuestro amor era fresco y cristalino,
te acariciaba y siempre sonreías.
Tus miradas caían en las mías,
se cruzaban sonrientes y con tino
mientras juntas andaban el camino
sonando como dulces melodías.
Conscientes de que el tiempo se acababa,
que el reloj implacable no paraba,
comenzamos a ser el gran testigo
de que ya se acercaba tu partida,
llegamos al final de nuestra huida,
nunca más volvería a estar contigo.