susoermida
Poeta recién llegado
Vino a buscarte el verso definitivo,
aquel que está escrito en la noche del poeta
y cabalga junto a él haciendo guardia
sobre la negra cadencia de esta ciudad quemada
en donde se vive a velocidades exasperadas.
Vinieron a buscarte los ángeles de la inspiración
y te llevaron entre rosales de bálsamos y olas de querubines blancos.
Tus versos quedaron insepultos, pero no desamparados
Hay caballos y guardianes hechos con tus palabras,
aquellas que escribiste cuando las espumas de tu alma
luchaban por salir por los lápices de tus dedos.
Ahora veo tu mano interminable cerca de la música
y de la boca espesa de la poesía.
Distingo los mapas de tus versos llenos de relámpagos
y cicatrices adquiridas en este mercado de ruidos,
fuegos, ausencias y destinos negros por doquier.
Siente el poeta la fuerza de tu alma y también siente
el dolor de la pérdida que se consumirá poco a poco.
Escríbenos un verso entre rimas de cicatrices
y túneles de rosales con tu nombre.
Adiós poetisa, que la tierra se ponga de fiesta
y el barbecho saque pecho al recibirte:
la bandera de la lírica está a media asta
y las palabras lloran en los diccionarios.
aquel que está escrito en la noche del poeta
y cabalga junto a él haciendo guardia
sobre la negra cadencia de esta ciudad quemada
en donde se vive a velocidades exasperadas.
Vinieron a buscarte los ángeles de la inspiración
y te llevaron entre rosales de bálsamos y olas de querubines blancos.
Tus versos quedaron insepultos, pero no desamparados
Hay caballos y guardianes hechos con tus palabras,
aquellas que escribiste cuando las espumas de tu alma
luchaban por salir por los lápices de tus dedos.
Ahora veo tu mano interminable cerca de la música
y de la boca espesa de la poesía.
Distingo los mapas de tus versos llenos de relámpagos
y cicatrices adquiridas en este mercado de ruidos,
fuegos, ausencias y destinos negros por doquier.
Siente el poeta la fuerza de tu alma y también siente
el dolor de la pérdida que se consumirá poco a poco.
Escríbenos un verso entre rimas de cicatrices
y túneles de rosales con tu nombre.
Adiós poetisa, que la tierra se ponga de fiesta
y el barbecho saque pecho al recibirte:
la bandera de la lírica está a media asta
y las palabras lloran en los diccionarios.
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