Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi delirio
¿Suficiente será el tiempo para descifrar
la intensidad, magnificencia y profundidad
de un impetuoso y real sentimiento?
¡No lo es, nunca lo será!
Si este a cada segundo se transforma como el viento.
De ser intangible, etéreo, impalpable, incorpóreo
¡Evolucionó!
¿Lo hizo acaso el amor?
Convirtiéndose en mi interior de huracán a torbellino,
de vendaval a ráfaga de ventisca a brisa,
de céfiro impregnado de mi aliento
recorriendo por tu cuerpo,
incitando las pasiones
de tu alma.
¡Yo deliro!
Por tus labios por tus besos
portadores de las llaves
de mis portentos.
Por tus ojos tu enigmática mirada
que me atrapa en las inmensidades
de tu alma enamorada.
Por tus manos tus caricias presuntuosas
que recorren por mi piel
desbordando las torrentes de mis ansias,
inundando mi garganta de gemidos
y tu boca orquestando mil suspiros.
¡Yo deliro!
En mi delirio
¡Soy tu sueño Tu ilusión!
Inmensa como el mar, en mi capacidad de amar
como tu alma nunca lo podrá imaginar
y como ninguna otra jamás te volverá amar.
¡Me estremezco!
¡Y mi castigo mi castigo!
Es la tortura
la presencia interminable
de tu ausencia.
¡Y tu eres mi delirio!