Luis_Videla
Líder de Grupo Mundo Poetas
Tengo memoria de haber aprendido de tu boca,
que el amor nos fue dado, no para declamarlo,
y que tampoco se alardea, muy por el contrario,
existe para ser honrado cada día y en cada acto.
Recuerdo que me enseñaste qué era la vida:
inexorable y finita continuidad de instantes,
que definías imperfecta metáfora de la recta,
esa designada e infinita sucesión de puntos.
Me acuerdo haber escuchado, y con insistencia,
hablarme del verdadero valor de cada momento,
y de la importancia de enaltecer la vida cada día,
antes de extinguirnos, de disiparnos en la nada.
Cómo olvidar que me enseñaste los palotes,
a disfrutar de la música, del cine y la lectura,
de todo aquello que nos regocija el corazón,
del plato de comida, del sol, del agua fresca.
Cómo no recordar que me llevaste en tu seno,
y me trajiste al mundo como guía y anfitriona,
que me llevaste de la mano durante un tiempo,
y me educaste en el arte de vivir y apasionarme.
Cómo agradecerte por haberme dado la vida,
por enseñarme los primeros pasos, a pararme,
a estar de pie, a no esquivar el miedo y el dolor,
y aprender a medir el valor de cada instante.
que el amor nos fue dado, no para declamarlo,
y que tampoco se alardea, muy por el contrario,
existe para ser honrado cada día y en cada acto.
Recuerdo que me enseñaste qué era la vida:
inexorable y finita continuidad de instantes,
que definías imperfecta metáfora de la recta,
esa designada e infinita sucesión de puntos.
Me acuerdo haber escuchado, y con insistencia,
hablarme del verdadero valor de cada momento,
y de la importancia de enaltecer la vida cada día,
antes de extinguirnos, de disiparnos en la nada.
Cómo olvidar que me enseñaste los palotes,
a disfrutar de la música, del cine y la lectura,
de todo aquello que nos regocija el corazón,
del plato de comida, del sol, del agua fresca.
Cómo no recordar que me llevaste en tu seno,
y me trajiste al mundo como guía y anfitriona,
que me llevaste de la mano durante un tiempo,
y me educaste en el arte de vivir y apasionarme.
Cómo agradecerte por haberme dado la vida,
por enseñarme los primeros pasos, a pararme,
a estar de pie, a no esquivar el miedo y el dolor,
y aprender a medir el valor de cada instante.
Dedicado Lydia, esa mujer digna mi mamá, que ayer se fue de mi lado. In memoriam
:: y mis mejores deseos; que Dios te bendiga.