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almacautiva88 dijo:![]()
I
Cuentan de una hermosa reja
como férrea celosía
que cercaba noche y día
las tierras de una princesa.
Y bien, ocurrió que el cuento
se tornó en fúnebre canto
cuando una noche de marzo
por amor incomprendido
y con tal alevosía
que no se escuchó ni el llanto
la pena mató a la niña
y todo quedó dormido.
¡Sin princesa, quedó el valle!
¿Qué es de un cuento sin princesa,
sin besos de despertar,
sin zapatos de cristal
sin príncipe a su rescate?
-Chirrió de rabia la reja
con bisagras encendidas.-
Pero allí se quedó ella
vieja, sola, enmudecida,
guardiana de aquel silencio
de un castillo abandonado
de un féretro enamorado
y de un bosque fantasmal.
Nadie conoció su mal,
pues todo el mundo escapaba
volaban lejos las hadas
y sólo quedaba sal.
-Las lágrimas de la reja,
que lloraba a su princesa
bajo trueno y tempestad.-
II
Tras el sopor de un verano
y un par de crudos inviernos,
sonó en las tierras un cuerno
anunciando una llegada.
Quedó la reja perpleja,
despertando de su sueño,
y levantando las cejas
se preguntó a qué debía
en sus tierras ya baldías
la visita inesperada.
Resultó que un viejo conde
-haría unas cuatro lunas-
a un joven sobrino suyo
había nombrado heredero
-según llegaba el murmullo,
brillaba como ninguna
la espada fiel y oportuna
del apuesto caballero.-
Y por allí aparecieron
a lomos de su corcel
sus ojitos de aceituna.
¡Ay, nuestra reja y su hiel,
y sus ojos que lo vieron!
Se fundieron los inviernos,
se le helaron los veranos,
y lo amargo de su espera
se tornaba en primavera
convirtiéndose por él
en metal enamorado.
Vibrando por vez primera
se desperezaba el valle
después del largo letargo.
III
Ella sólo era una reja
y había visto tantas cosas,
que lejos de ser hermosa,
era ya una reja vieja;
un ovillo el corazón
escondida su pasión
y el alma en una madeja.
El conde, que cada tarde
paseaba por los prados
se sentaba junto a ella
a hablarle de sus batallas,
las conquistas, las hazañas,
y su espíritu guerrero;
mientras la reja, callada,
silenciosa encandilada,
con el aire al rojo vivo
moría por rozar su pelo.
-Y así, muriendo y muriendo,
toda ella manaba vida.-
A oídos de una hechicera
por las gentes conocida
llegó una noche la historia:
Cómo a una eterna guardiana
el amor cada mañana
la hacía su propia cautiva.
Y cuentan los del lugar
si no falla su memoria,
que la reja fue a buscar,
que marchó directa al valle
a convertirla al detalle
en una hermosa princesa;
y que el joven al llegar
a su encuentro vespertino
¡se encontró que no había reja!
¡Ay cómo lloraba el niño!
Hasta que entre llanto y llanto
le atrapó la melodía
de un misterioso cantar.
Se encaminó hacia el castillo
por ver quién cantaba tanto.
¡Y a su reja fue a encontrar!
Con los ojos de lucero
y vestida de cristal.
Ella sólo era una reja,
una triste y vieja reja,
ya sin nada que esperar.
Ella, sólo era una reja
mas no hay cuento sin princesa
ni besos de despertar.
:: ANY VAUGHAN dijo:BRAVOOOOOO MI QUERIDA AMIGA Y EXCELSA POETISA, EXQUISITO RELATO EN TRES MAGISTRALES VERSOS. UN APLAUSO, MIS RESPETOS Y CINCO ESTRELLAS. BELLÌSIMO.
RECIBE MUCHOSSSSSS ::::
TU AMIGA QUE TE QUIERE MUCHO.
ANY VAUGHAN.
:: azul_profundo dijo:Alma: la magia danza entre tus versos. Llenos de hermoso lenguaje y mejor estructura, bellísimo poeta. Dulce y tiernos versos. Aplauso!
Ana Clavero dijo:Alma, eres una genia. ¿Qué irás a dejar tú para cuando alcanzas la edad en que se dice que la gente se vuelve sabia?
Me he metido en tus versos y, como la vieja reja, yo he sido la princesa de tu cuento.
Un beso grandote, preciosa.
Rananías dijo:Escrito maravilloso, me vienen la mente recuerdos de campos que ya no visito.
Pasando desde los cuentos de hada, la magía, lo caballeresco y la sensibilidad humana.
saludos
almacautiva dijo:(Relato en verso en tres partes)
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I
Cuentan de una hermosa reja
como férrea celosía
que cercaba noche y día
las tierras de una princesa.
Y bien, ocurrió que el cuento
se tornó en fúnebre canto
cuando una noche de marzo
por amor incomprendido
y con tal alevosía
que no se escuchó ni el llanto
la pena mató a la niña
y todo quedó dormido.
¡Sin princesa, quedó el valle!
¿Qué es de un cuento sin princesa,
sin besos de despertar,
sin zapatos de cristal
sin príncipe a su rescate?
-Chirrió de rabia la reja
con bisagras encendidas.-
Pero allí se quedó ella
vieja, sola, enmudecida,
guardiana de aquel silencio
de un castillo abandonado
de un féretro enamorado
y de un bosque fantasmal.
Nadie conoció su mal,
pues todo el mundo escapaba
volaban lejos las hadas
y sólo quedaba sal.
-Las lágrimas de la reja,
que lloraba a su princesa
bajo trueno y tempestad.-
II
Tras el sopor de un verano
y un par de crudos inviernos,
sonó en las tierras un cuerno
anunciando una llegada.
Quedó la reja perpleja,
despertando de su sueño,
y levantando las cejas
se preguntó a qué debía
en sus tierras ya baldías
la visita inesperada.
Resultó que un viejo conde
-haría unas cuatro lunas-
a un joven sobrino suyo
había nombrado heredero
-según llegaba el murmullo,
brillaba como ninguna
la espada fiel y oportuna
del apuesto caballero.-
Y por allí aparecieron
a lomos de su corcel
sus ojitos de aceituna.
¡Ay, nuestra reja y su hiel,
y sus ojos que lo vieron!
Se fundieron los inviernos,
se le helaron los veranos,
y lo amargo de su espera
se tornaba en primavera
convirtiéndose por él
en metal enamorado.
Vibrando por vez primera
se desperezaba el valle
después del largo letargo.
III
Ella sólo era una reja
y había visto tantas cosas,
que lejos de ser hermosa,
era ya una reja vieja;
un ovillo el corazón
escondida su pasión
y el alma en una madeja.
El conde, que cada tarde
paseaba por los prados
se sentaba junto a ella
a hablarle de sus batallas,
las conquistas, las hazañas,
y su espíritu guerrero;
mientras la reja, callada,
silenciosa encandilada,
con el aire al rojo vivo
moría por rozar su pelo.
-Y así, muriendo y muriendo,
toda ella manaba vida.-
A oídos de una hechicera
por las gentes conocida
llegó una noche la historia:
Cómo a una eterna guardiana
el amor cada mañana
la hacía su propia cautiva.
Y cuentan los del lugar
si no falla su memoria,
que la reja fue a buscar,
que marchó directa al valle
a convertirla al detalle
en una hermosa princesa;
y que el joven al llegar
a su encuentro vespertino
¡se encontró que no había reja!
¡Ay cómo lloraba el niño!
Hasta que entre llanto y llanto
le atrapó la melodía
de un misterioso cantar.
Se encaminó hacia el castillo
por ver quién cantaba tanto.
¡Y a su reja fue a encontrar!
Con los ojos de lucero
y vestida de cristal.
Ella sólo era una reja,
una triste y vieja reja,
ya sin nada que esperar.
Ella, sólo era una reja
mas no hay cuento sin princesa
ni besos de despertar.
mariela dijo:Alma Mía..eres una Excelente poetisa, tus creaciones hablan por ellas mismas.
Un placer leer algo así.
Mariela.
::JULIA dijo:
¡MUY BELLO RELATO, MÁGICO!
::fénix dijo:Diez y ocho primaveras y escribes de esa manera!!!...
Me postro de hinojos ante tu poema.
Un abrazo virtual...
SandroMoreno dijo:Me Diiste Que Era Largo!!! TenÍas RazÓn...
Lo Que Nunca Me Dijeste Es Que Era Hermoso!!!!!!!
Vaya Nenita Poeta Que Disfrutamos!!!!!!!
Felicitaciones... Un Besote![]()
:: Yanosky dijo:Que poemazo, mis respetos, esto simplemente no tengo como describirlo.
Aplausos para ud. bella dama.
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