Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y este nunca saber, de mi poesía abstrusa,
sus palabras-ladrillo, que en hilera versada,
evaluarán en balde: nivel, metro y plomada;
pues mi métrica labra prudente como ilusa.
Y este nunca saber, visceral por mí conclusa,
si amén de mi autocrítica, dura, descarnada,
soportará los vientos mi estrofa aventurada,
de mentes en alianza de acometida obtusa.
Y este nunca saber (ni a escrutinio de azores)
si fulge mi atalaya con brillos de mi numen
o ensueñan oropeles mis rústicos fervores.
Y este siempre saber, al obrar de mis tenores,
los planos medulares de intrínseco resumen
del último refugio, mi esencia, donde mores.
sus palabras-ladrillo, que en hilera versada,
evaluarán en balde: nivel, metro y plomada;
pues mi métrica labra prudente como ilusa.
Y este nunca saber, visceral por mí conclusa,
si amén de mi autocrítica, dura, descarnada,
soportará los vientos mi estrofa aventurada,
de mentes en alianza de acometida obtusa.
Y este nunca saber (ni a escrutinio de azores)
si fulge mi atalaya con brillos de mi numen
o ensueñan oropeles mis rústicos fervores.
Y este siempre saber, al obrar de mis tenores,
los planos medulares de intrínseco resumen
del último refugio, mi esencia, donde mores.
Última edición: