VERDES OJOS
La mujer bonita de verdes ojos,
sentabase en la vieja mecedora de mimbre
silla dejada por muchos años en el patio de la vieja casona
en una tarde de viento tropical,
y ella columpiándose,
miraba hacia arriba
y vislumbraba con misterio las papayas grandes amarillos verdosas
que había sembrado hacia unos largos meses,
y lloraba ella lloraba,
si si lloraba y por sus mejillas brotaban lagrimas cristalinas
llenas todas de vida,
por esa vida que veía crecer y caer,
y a pocos metros de la casona vieja
en las calles confundidas
de las ciudades atestadas de intolerancia
matando la vida en las feroces actuaciones de la sin razón humana.
Luecamon