almacautiva
Poeta adicto al portal
Mejor cierras la puerta y nos sentamos;
no quiero que te marches sin oírte
por vez noventa mil, decir “me marcho”.
Mejor cierras los ojos y me cuentas
si ves por dentro el cuarto de los años
si todo sigue igual y si aún me encuentras
en el álbum de fotos de Septiembre
volcando los baúles de tu alma
revolviéndolo todo, como siempre.
Mejor te hablo, -a la desesperada-
de aquella habitación llena de estrellas.
Y desespero, y ya no sientes nada.
Mejor, no sé luchar por retenerte...
“Tómate otro café.” Me tiembla el pulso
y hay un miedo que a ráfagas se vierte.
Mejor me callo ya, que no hay motivo
para intentar besar la despedida.
Te vas, y algo de mí se va contigo.
Mejor que me acostumbre a lo incompleto,
que incompleta me quedo y ya no sé
llorar. En mí soy lágrima. En ti, viento.
no quiero que te marches sin oírte
por vez noventa mil, decir “me marcho”.
Mejor cierras los ojos y me cuentas
si ves por dentro el cuarto de los años
si todo sigue igual y si aún me encuentras
en el álbum de fotos de Septiembre
volcando los baúles de tu alma
revolviéndolo todo, como siempre.
Mejor te hablo, -a la desesperada-
de aquella habitación llena de estrellas.
Y desespero, y ya no sientes nada.
Mejor, no sé luchar por retenerte...
“Tómate otro café.” Me tiembla el pulso
y hay un miedo que a ráfagas se vierte.
Mejor me callo ya, que no hay motivo
para intentar besar la despedida.
Te vas, y algo de mí se va contigo.
Mejor que me acostumbre a lo incompleto,
que incompleta me quedo y ya no sé
llorar. En mí soy lágrima. En ti, viento.
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