He visto cada otoño amanecer,
tus pasos en el silencio he sentido
en el bramido del viento pulido.
Me he embriagado, hasta enloquecer.

En el dolor del amor que, aquí, crece,
y perderme sumisa en el delirio.
Ser presa atrapada por el destino
en el sereno y calmo anochecer.

Es el frío del viento que me acaricia
y aguarda para volver a despertar
en el guión de esta historia ficticia.

En el que callan los poetas, qué primicia,
señal divina, santa, que evidencian
más allá del otoño que pronuncian.

Liria Tatiana Dominguez..