Los Alebrijeros y el misterio de la vida
Campantes y sonrientes
se encontraban los andantes,
divertidos y excepcionales
cartoneros que estaban haciendo
un fabuloso monstruo
de lenguas hablantes.
Cuando de pronto llego
la señora flaca, escurrida
tilica y sin marca, siniestra
y con acentos muy profundos,
hablo a la concurrencia.
Con las manos en el engrudo
a todos agarro en frío,
y dijo, ha llegado su hora,
incrédulos mortales hablantes,
por no apurarse a terminar
de pegar el papel al hueso,
ahora sufrirán por eso.
Todos espantados estaban
y decían, ahhhh rayos y demonios
no terminaremos a tiempo,
nos va a cargar... el muñeco,
trabajaremos en extra tiempo.
Y le dieron duro al huesudo,
litros y litros de engrudo,
para engordar al monstruo,
que aunque no peludo,
si estuvo bastante escamudo.
Masita, papel, cartón y engrudo,
cacahuates, papas y churritos,
unos taquitos, unos refresquitos,
exhaustos quedaron todos,
y aunque hambrientos malcomidos,
todos quedaron satisfechos.
Y pronto al fin con la gracia
de este verso, harto contentos
llegaron a la etapa del color,
de las latas de los vientos.
Con pulidas, harinas y chemo,
los detalles terminaron a tiempo
y dieron color y tono, cada uno,
a una parte del grandioso muñeco.
Multicolores tonalidades
en múltiples formas que dieron
con sus hábiles manos,
los artesanos expertos,
mas un chingo de puntitos
que sobre la piel plasmaron,
hasta el último momento.
Macabra pero sonriente la parca,
les regalo la magia del poderoso
universo, infinitas energías
inundaron de adrenalina
sus alegres corazones.
Y amistades nuevas nacieron,
la fuerza y la unión en equipo,
que la voluntad quiso regalar
del corazón de cada uno de
los locos soñadores del momento.
Alegrías, penas, pruebas y tristezas,
de todo hubo en tan magnifico,
afortunado y maravilloso evento,
el encuentro de los cartoneros.
Terminaron el fabuloso monstruo
de lenguas largas, manchas habladas,
y al sol, escamas brillantes
que lucieron entre los hablantes
que recorrieron el flamante sendero.
De fascinantes facciones y afilados colmillos,
fantástica criatura de los miles de puntos,
alegre se pavoneaba con sus alas de las familias
de todos los rincones del habla del país nuestro.
Llevando el legado y el mensaje
a todo al que extasiado miraba
al fabuloso coloso contento,
con el significado en la piel,
y con el arte desde sus cimientos.
Esta vez la parca no figuró
en el desfile de los cartoneros,
fantásticas criaturas la desplazaron
representando cada una con sus colores,
el alma de sus brillantes artesanos.
Y aunque no la historia del momento,
pero si, termina ahora este cuento,
del los locos alebrijeros expertos,
todos del INALI y unos cuantos
colados venidos de otros laredos.
Que dieron todo con el corazón
con animo, empeño y emoción,
desde el principio del sueño,
hasta el fin del magno evento.
Ahora vamos a festejar a nuestros muertos,
unos antiguos, otros muy nuevos,
con melancolía, quizá con algo de tristeza,
pero también con mucha alegría.
Al recordar de ellos los mejores,
bellos e inmortales momentos,
y la importante huella de vida
que nos dejaron a nosotros,
sus hablantes mortales herederos.
De la lengua Hispana,
pero también de todas
las demás numerosas lenguas,
que hablaron los ancestros,
y que aun siguen hablando
nuestros hermanos de México.
A la memoria de los que se fueron,
y al pensamiento de los que aún estamos,
con alebrijes, vivos y muertos,
caminemos entre los fantásticos sueños,
que nuestras mentes imaginen sin limites
aunque de cansancio terminemos medios muertos.
Pues la muerte es simple, es el fin
e inicio en la transición de el espacio tiempo,
mas no la vida, que aunque finita,
esta llena de innumerables misterios.
“¿Quien dice que esta mal, ir por la vida
enseñando la lengua?
Enseñemos nuestras lenguas.......”
Esto último es lo que dice el mejor ALEBRIJE de todos los tiempos.
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