
Iniciado por
Maese Josman
<<<Y en su oscuridad dos puertas>>>
Córrala de luz negra vestida,
Y en su oscuridad dos puertas.
Una, azul de esperanza y vida.
Otra, roja de ilusiones muertas.
Primer actor de obra y reparto
el dolor, depresión “oscuro manto”
Del que no ve verde y sí esparto,
ni sol ni luna ahogándose en su llanto.
Una figura ensombrecida- desafiante.
Es el director que da las órdenes.
Altivo, erguido, de poco pelo en la frente,
no tolera equívocos tras las elucidaciones.
Impertérrito sentado en su sillón,
de sangre fría como el inmóvil aligator.
Así otro, dícese ser general con su batallón,
se encuentra atento, “es el productor”.
El telón toma altura, se apagan luces...
Suena a piano una suave canción.
Entran los actores en sus oscuras fauces
Y se oye, ¡señores! Iniciamos la función.
Allí fluorescentes por la luz violeta,
se ven corazones llenos de angustia y pena.
Esquizoide deseo de abrir... Una puerta,
mientras se acelera la sangre, jeringa en vena.
Auxilio, accede por la puerta roja que “abrasa”.
Ante sí, ve un mundo ausente, de sucesos anormales
Sin flores, sin agua, ni vida, se cierne dolosa...
Tentaciones de muerte, quizás adictas y amorales
Cueva de inmundicia, ergástula del Tiranicidio.
Tamiz que dejó temores de fino hilo tejido,
por débiles perdidos, picadura del mortal ofidio
a las ordenes del tirano muerto, “celda del suicidio”.
En una esquina de rodillas entre cenizas,
se arrepiente ante la vil e inmortal serpiente.
Restos de la quema de esperanzas mellizas,
se sabe acorralado y por sí, condenado a muerte.
Su vida transcurrió siendo ateo, más se arrepintió.
Pidiendo encarecidamente perdón y ayuda al cielo,
abandonar su flagelación de angustia, que hastió
de locura derrotista, con olor fúnebre y duelo.
Se abrió el suelo dejando ver lenguas de fuego,
atrayéndole con imán a su infinito precipicio.
Donde lamentos del que viendo, quiso ser ciego,
sobrecogió a quien se infringió tanto desprecio.
El abismo le llamaba... ¡Tristán, Tristán!
Todo su ser ataviado con traje de batalla,
se oponía a aquella llamada de Satán,
que le llenaba su corazón de metralla.
Un trueno se anuncio y el cielo se abrió.
Dejo entrar su luz de fé... Engarzado al sol,
eclipso la teñida opacidad del reino sombrío,
y el metálico inframundo paso por su crisol.
Haciéndose de la nada... Una fuerte mano,
que evito la caída del infiel reconvertido.
Devolviendo la vida y esperanza al humano,
del quien con la ayuda de dios ha sobrevivido.
Y al despertar... Se ve por su mujer abrazado.
Se siente unido a la voz de la perdida conciencia,
Y en cama extraña, ¡sabe! Que fue hospitalizado,
aún sigue adherido a su luz cegadora de existencia.
Fuera demonios del laberinto de mi alocada cabeza,
aquellos que abrieron al suicidio la puerta equivocada.
Bienvenida, bienhallada, vuelvo con renovada fortaleza,
vital, sin penas ni odio a disfrutar de mi familia y morada.
Por MAESE JOSMAN
01/05/2012 José Manuel Rodríguez Gallardo
Marcadores