suena el timbre de nueno...
Ya las aves negras
aproximan su vuelo.

Desde que partiste
ellas son mi companÍa
conmigo estÁn de tarde
estÁn de noche y de dÍa.

Tirada en el pasto
las comienzo a escuchar
ellas me susurran entre tanto
que tu no volverÁs.

No entiendo porque lo repiden
ya es bastante dura la realidad
tenerte solo en mi mente
y sin poderte tocar.

Tu lugar...
En la casa sigue presente...
Tu espacio sigue totalmente igual
ni que hablar de mi amor
que por ti nunca ha de cambiar.

Teniendo una vida de ventaja
el corazÓn revienta y te falla
sin preguntarte previamente
si quieres irte ahora o tal vez mÁs tarde.

Las aves se alejan
tras su vuelo una tormenta
tormenta de tristeza
que riega mi alma
oscurece mi mirada
y despieta asÍ la calma...

Calma que ha habido desde tu partida
calma que ha encadenado...
Mi vida a tus recuerdos
calma...
Calma y oscuridad...

No existe necesidad en mi vida
siquiera de ver el sol.
No importa en la persona solitaria
que con tu partida me convertÍ
solo me importa que vengan
las negras aves que me hablan de ti.