Todo vuelve a su cauce, es como cuando tocas el agua, se suceden las ondas distorsionando la imagen, y de pronto el espejo te pide más, como el mejor instrumento musical que es. Sigue pulsando el agua, que aunque vuelva la tersura, aquellas ondas viajan y ya no se detienen. Pero hazlo bien jejeje... Esto último es el turrón de mi cariño sobre tu faz verdadera. Besos.





Sueño del encierro...
Ludmila
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