SOGA O MINORA
Frente al reflejo de la derrota,
sobre mi espejo mi pena implora
que me decida entre una pistola
o el frío filo de alguna hoja,
un trago amargo sabor a cobra
o el triste abrazo de alguna soga.
He decidido acabar mis congojas
e invoco al cielo implorando a dos diosas:
A la muerte que me conforte,
a la vida que me abandone,
que me perdone,
mas que de ella ya me despoje,
de sus pasiones,
que me libere de mis rencores,
de frustraciones,
de mi fracaso y desilusiones,
mis decepciones,
y que la muerte venga y me adopte.
Me he decidido por la cuchilla
y ahora en mi ducha mi sangre tibia
traza el torrente de mi agonía,
y adormecido en mi cobardía,
ya con alivio y una sonrisa,
le digo adiós a mi triste vida.
Hoy desvanezco en un lecho de rosas
e invoco al cielo implorando a dos diosas:
A la muerte que me conforte,
a la vida que me abandone,
que me perdone,
mas que de ella ya me despoje,
de sus pasiones,
que me libere de mis rencores,
de frustraciones,
de mi fracaso y desilusiones,
mis decepciones,
y que la muerte venga y me adopte.
Hoy he invocado a Samael
y ya reposo en su regazo,
ya siento el frío de su piel
y del aliento entre sus labios,
y sigue el mundo en su desdén
porque mi ausencia no ha notado,
y a aquel cadáver que dejé
sólo lo velan los gusanos.
The Jester (20/06/2012)
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