DUETO 11
Hay lágrimas que matan a las libélulas,
una soledad de suspiros en mis labios
incendiando mi fe blanca
que alcanza lo que las manos nunca pueden.
Hay una ausencia de colinas y monasterios
en esa piel de manzana caída
y una geometría que convierte
cada grito de caracol en silencio.
Y los domingos sin rostros de ángeles
ahora besan despacio la mirada dormida
que tantas veces
con tu amor comulgó.
Hay los cántaros
que miden al dolor siempre vacíos,
porque uno se tiene que tomar de todo
cuando falta el amor.
Hay miedo a descrucificar los besos del llanto
y quedar como el agua
que a veces canta,
a veces llueve.
Hay miedo de ser río, siendo nube
en este campo santo donde no hay flores
sólo sed de paloma herida
para rezarte aún cuando te recuerde.
CADA DUETO SERÁ VALORADO POR AMBOS DUETISTAS.