El Viejo Cerezo

joblam

Poeta que considera el portal su segunda casa
Grabamos los nombres rebosantes de amor
en el fuerte tronco de un vetusto cerezo.
Risueños los recuerdos, giran a su alrededor,
al ser mudo testigo de todos nuestros besos.

Retozan saltarines los pajarillos en invierno
mientras permanece impoluto todo su ramaje;
muestran la evidencia de un afecto tierno,
las perennes huellas presentes en el paraje.

Todavía con tu ausencia alimento las visitas,
para revivir al detalle los bellos momentos.
Bajo su sombra persisten las encendidas citas,
donde cada vespertina nos dábamos aliento.

Una gélida mañana embargada de añoranza,
acudí con presteza en busca de mi refugio;
en súbita sorpresa, desbordé en desesperanza;
el reseco prado perdió todo el subterfugio.

Aun con la señal de desamor y tu renuencia
se le asignó final a todo nuestro embeleso.
Como una insólita y evidente coincidencia
habían talado sin compasión al viejo cerezo.
 
Grabamos los nombres rebosantes de amor
en el fuerte tronco de un vetusto cerezo.
Risueños los recuerdos, giran a su alrededor,
al ser mudo testigo de todos nuestros besos.

Retozan saltarines los pajarillos en invierno
mientras permanece impoluto todo su ramaje;
muestran la evidencia de un afecto tierno,
las perennes huellas presentes en el paraje.

Todavía con tu ausencia alimento las visitas,
para revivir al detalle los bellos momentos.
Bajo su sombra persisten las encendidas citas,
donde cada vespertina nos dábamos aliento.

Una gélida mañana embargada de añoranza,
acudí con presteza en busca de mi refugio;
en súbita sorpresa, desbordé en desesperanza;
el reseco prado perdió todo el subterfugio.

Aun con la señal de desamor y tu renuencia
se le asignó final a todo nuestro embeleso.
Como una insólita y evidente coincidencia
habían talado sin compasión al viejo cerezo.

[FONT=&quot]Mis felicitaciones, ha sido muy grato leer tu poesía, te deseo muchos éxitos
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=435111&highlight=
 
Grabamos los nombres rebosantes de amor
en el fuerte tronco de un vetusto cerezo.
Risueños los recuerdos, giran a su alrededor,
al ser mudo testigo de todos nuestros besos.

Retozan saltarines los pajarillos en invierno
mientras permanece impoluto todo su ramaje;
muestran la evidencia de un afecto tierno,
las perennes huellas presentes en el paraje.

Todavía con tu ausencia alimento las visitas,
para revivir al detalle los bellos momentos.
Bajo su sombra persisten las encendidas citas,
donde cada vespertina nos dábamos aliento.

Una gélida mañana embargada de añoranza,
acudí con presteza en busca de mi refugio;
en súbita sorpresa, desbordé en desesperanza;
el reseco prado perdió todo el subterfugio.

Aun con la señal de desamor y tu renuencia
se le asignó final a todo nuestro embeleso.
Como una insólita y evidente coincidencia
habían talado sin compasión al viejo cerezo.
Que historia tan bonita y bien versada la del viejo cerezo, amigo joblam
 
Grabamos los nombres rebosantes de amor
en el fuerte tronco de un vetusto cerezo.
Risueños los recuerdos, giran a su alrededor,
al ser mudo testigo de todos nuestros besos.

Retozan saltarines los pajarillos en invierno
mientras permanece impoluto todo su ramaje;
muestran la evidencia de un afecto tierno,
las perennes huellas presentes en el paraje.

Todavía con tu ausencia alimento las visitas,
para revivir al detalle los bellos momentos.
Bajo su sombra persisten las encendidas citas,
donde cada vespertina nos dábamos aliento.

Una gélida mañana embargada de añoranza,
acudí con presteza en busca de mi refugio;
en súbita sorpresa, desbordé en desesperanza;
el reseco prado perdió todo el subterfugio.

Aun con la señal de desamor y tu renuencia
se le asignó final a todo nuestro embeleso.
Como una insólita y evidente coincidencia
habían talado sin compasión al viejo cerezo.


En la mañana fría de invierno,
el cerezo se refugia en la sombra,
donde cobijarse de mis versos,
y empieza a nacerlas nuevas hojas...
Un placer haber pasado, un beso.
 
En la mañana fría de invierno,
el cerezo se refugia en la sombra,
donde cobijarse de mis versos,
y empieza a nacerlas nuevas hojas...
Un placer haber pasado, un beso.

¡Qué alegría encontrarte en el rincón de las palabras acomodadas. Agradezco tu amable comentario y la visita. Saludos.

Nota: No quiero dejar cabo suelto y noté que coloreaste la palabra "renuencia" y da la impresión de "renuncia". El sentido expresado es "resistencia".
 
aún siendo viejo tiene experiencia por encima del tiempo, besos
Grabamos los nombres rebosantes de amor
en el fuerte tronco de un vetusto cerezo.
Risueños los recuerdos, giran a su alrededor,
al ser mudo testigo de todos nuestros besos.

Retozan saltarines los pajarillos en invierno
mientras permanece impoluto todo su ramaje;
muestran la evidencia de un afecto tierno,
las perennes huellas presentes en el paraje.

Todavía con tu ausencia alimento las visitas,
para revivir al detalle los bellos momentos.
Bajo su sombra persisten las encendidas citas,
donde cada vespertina nos dábamos aliento.

Una gélida mañana embargada de añoranza,
acudí con presteza en busca de mi refugio;
en súbita sorpresa, desbordé en desesperanza;
el reseco prado perdió todo el subterfugio.

Aun con la señal de desamor y tu renuencia
se le asignó final a todo nuestro embeleso.
Como una insólita y evidente coincidencia
habían talado sin compasión al viejo cerezo.
 
Cuánta melancolía en esa imagen del árbol talado... Muy bonito poema.

Un abrazo
JULIA
 
Grabamos los nombres rebosantes de amor
en el fuerte tronco de un vetusto cerezo.
Risueños los recuerdos, giran a su alrededor,
al ser mudo testigo de todos nuestros besos.

Retozan saltarines los pajarillos en invierno
mientras permanece impoluto todo su ramaje;
muestran la evidencia de un afecto tierno,
las perennes huellas presentes en el paraje.

Todavía con tu ausencia alimento las visitas,
para revivir al detalle los bellos momentos.
Bajo su sombra persisten las encendidas citas,
donde cada vespertina nos dábamos aliento.

Una gélida mañana embargada de añoranza,
acudí con presteza en busca de mi refugio;
en súbita sorpresa, desbordé en desesperanza;
el reseco prado perdió todo el subterfugio.

Aun con la señal de desamor y tu renuencia
se le asignó final a todo nuestro embeleso.
Como una insólita y evidente coincidencia
habían talado sin compasión al viejo cerezo.

Joblam:
Apreciado poeta y amigo, testigo silente del nacimiento del amor y con el tiempo cómplice, compañero fiel en los recuerdos, hermoso recordar cada grato instante, alimento del alma que se goza por el bien vivido, símbolo de presencia y constancia, lástima de su muerte, evidencia sutil de que no era lo que parecía. Es un hermoso escrito, inunda de melancolía, emulando la pérdida del amor sobreviene la del viejo cerezo, sentí ambos. Gracias por compartir, recibe incontables estrellas, mi saludo afectuoso y mi sonrisa iluminada. Enhorabuena.

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Joblam:
Apreciado poeta y amigo, testigo silente del nacimiento del amor y con el tiempo cómplice, compañero fiel en los recuerdos, hermoso recordar cada grato instante, alimento del alma que se goza por el bien vivido, símbolo de presencia y constancia, lástima de su muerte, evidencia sutil de que no era lo que parecía. Es un hermoso escrito, inunda de melancolía, emulando la pérdida del amor sobreviene la del viejo cerezo, sentí ambos. Gracias por compartir, recibe incontables estrellas, mi saludo afectuoso y mi sonrisa iluminada. Enhorabuena.

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Es innegable que la naturaleza de tu comentario esta lleno de mucho romanticismo y me extasío con la lectura embargándome de emoción por el contenido. Un gusto recibirte. Un cálido abrazo .
 
Grabamos los nombres rebosantes de amor
en el fuerte tronco de un vetusto cerezo.
Risueños los recuerdos, giran a su alrededor,
al ser mudo testigo de todos nuestros besos.

Retozan saltarines los pajarillos en invierno
mientras permanece impoluto todo su ramaje;
muestran la evidencia de un afecto tierno,
las perennes huellas presentes en el paraje.

Todavía con tu ausencia alimento las visitas,
para revivir al detalle los bellos momentos.
Bajo su sombra persisten las encendidas citas,
donde cada vespertina nos dábamos aliento.

Una gélida mañana embargada de añoranza,
acudí con presteza en busca de mi refugio;
en súbita sorpresa, desbordé en desesperanza;
el reseco prado perdió todo el subterfugio.

Aun con la señal de desamor y tu renuencia
se le asignó final a todo nuestro embeleso.
Como una insólita y evidente coincidencia
habían talado sin compasión al viejo cerezo.



Excelente poema, le felicito.
 
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