josealdebaran
Poeta fiel al portal
En un laberinto inextricable oscuro y lúgubre
discurren mis días agobiado de tristeza.
Son las copas amargas que el destino nos tienta
translúcidas en la penumbra como en la sombra.
Son mis días como misteriosa noche de ébano
y bosque donde retumban aullidos de lobos
mundo marchito do las luciérnagas se apagan.
sobre flores caídas bajo un sol abrasador
Conocí: libertad, paz, justicia y para qué
si no interpreto la música desenfrenada
de este loco mundo que me rodea y parece ir,
no a la par, sino posterior y lejos tras de mí.
No escucho el rumor de la guerra, el mundo está en paz
Pero; retumba en la loca pantalla estrambótica
batalla cruenta allí, en el cemento, en el asfalto,
y se traslada en la imagen traslúcida de mi TV.
Gracias a Dios, la fresca briza de la mañana
me trae el fragante aroma tierno de las flores,
matizados con el suave delicado arrullo
de la música radiante y festiva de tu voz.
Porque siempre habrá una mañana de esperanza
cobijada incluso bajo las frescas hojas
bañadas por la lluvia y el rocío fresco
de la primavera que tu mano acarició.
Hoy fuiste estrella fugaz, y tu brillo reflejado
quedó cual aurora en la mañana para alumbrar;
no solo mi mente; sino iluminar mi corazón
de música, alegría fiesta pureza y candor
El laberinto de mis sueños se disipó.
La atezada oscuridad se tornó en claridad,
porque iluminas mi estancia que diseminas
con tu fascinante y radiante imagen y tu voz.