danie
solo un pensamiento...
Oye (dueto de Alfonsina Storni y Danie Dadourian)
Yo seré a tu lado,
silencio, silencio,
perfume, perfume,
no sabré pensar,
no tendré palabras,
no tendré deseos,
sólo sabré amar.
Yo a tu lado mi amor,
seré voz que calla bajo
los suspiros de tus besos,
incienso de bálsamo
convertido en flor;
tu melaza degustare con fervor.
Cuando el agua caiga monótona y triste
buscaré tu pecho para acurrucar
este peso enorme que llevo en el alma
y no sé explicar.
Cuando caiga tu estrepito cuerpo,
sostendré tu lienzo,
te ensalzare sin temor y
bajo la penumbrosa luna me consumiré con vos.
Te pediré entonces tu lástima, amado,
para que mis ojos se den a llorar silenciosamente,
como el agua cae sobre la ciudad.
Fiel devoto a tu cuerpo,
más no es lastima, es anheló
y sed de resguardo, pues sin ti mi amor,
soy solo un cordero sin salvación;
beato servidor de tu velo, reflejo de luz
deslumbrando por tu don.
Y una noche triste, cuando no me quieras,
secaré los ojos y me iré a bogar
por los mares negros que tiene la muerte,
para nunca más.
¡Blasfemas en mi mente al oír eso!
pues mi amor es perdurable y eterno
y si te fugas por casualidad o despecho,
nadare entre los mares muertos para recobrar tu cuerpo,
alzare mi brío a la altura de la daga incrustada en tu pleno
para acompañarte por el valle perpetuo
Yo seré a tu lado,
silencio, silencio,
perfume, perfume,
no sabré pensar,
no tendré palabras,
no tendré deseos,
sólo sabré amar.
Yo a tu lado mi amor,
seré voz que calla bajo
los suspiros de tus besos,
incienso de bálsamo
convertido en flor;
tu melaza degustare con fervor.
Cuando el agua caiga monótona y triste
buscaré tu pecho para acurrucar
este peso enorme que llevo en el alma
y no sé explicar.
Cuando caiga tu estrepito cuerpo,
sostendré tu lienzo,
te ensalzare sin temor y
bajo la penumbrosa luna me consumiré con vos.
Te pediré entonces tu lástima, amado,
para que mis ojos se den a llorar silenciosamente,
como el agua cae sobre la ciudad.
Fiel devoto a tu cuerpo,
más no es lastima, es anheló
y sed de resguardo, pues sin ti mi amor,
soy solo un cordero sin salvación;
beato servidor de tu velo, reflejo de luz
deslumbrando por tu don.
Y una noche triste, cuando no me quieras,
secaré los ojos y me iré a bogar
por los mares negros que tiene la muerte,
para nunca más.
¡Blasfemas en mi mente al oír eso!
pues mi amor es perdurable y eterno
y si te fugas por casualidad o despecho,
nadare entre los mares muertos para recobrar tu cuerpo,
alzare mi brío a la altura de la daga incrustada en tu pleno
para acompañarte por el valle perpetuo
Cumplí la fantasía de mi vida, hacer un dueto con esta gran y magnífica poetisa.
El honor más grato para este novato y humilde escritor.
Saludos Alfonsina la mas grande entre las grandes, saludos y gracias en donde estés, por esta exquisita distinción.