Jhon Barros
Poeta adicto al portal
No soy marinero, soy pescador.
4/09/2013
Salía cada mañana
desafiando a la luna,
esperando al sol,
no importaba la lluvia
solo importaba su pasión.
Su cuerpo era el resultado
de tener la juventud a su lado.
sus manos cortadas
por la fuerza que empleaba,
tejía sus propias redes
con coraje y pundonor,
siempre lista estaba su bella embarcación,
no era marinero de profesión,
su viejo bote era su navío,
y el mar le dio su educación.
No soy marinero, soy pescador
mi vida son los mares,
en él encontraré a mi amor.
Una y otra vez tarareaba
siempre la misma canción
el pueblo lo reconocía
por su silbo y su voz.
Buscaba en cada pesca
ser siempre el mejor,
no había a quien el obedezca
solo a su interior.
Se paraba en su bote
y al mar lanzaba su red
la cogía con fuerza
y la hacía extender,
esperaba un momento
hasta sentirla caer,
entonces nuevamente la volvía a recoger
Siempre silbando su canción
No soy marinero, soy pescador
mi vida son los mares,
en él encontraré a mi amor
Una mañana
lo lleno la desilusión,
la malla la había lanzado
en mas una ocasión.
Las red estaba vacía,
su balde también,
en su mente se decía
esto, no podía ser.
Tomo sus remos
y en el mar se adentro
buscando un sitio,
donde le fuera mejor.
Cansado de remar
el rumbo perdió,
lanzo su red
por ultima ocasión,
dejo que se hundiera
hasta donde su brazo lo permitiera,
poco a poco la fue recogiendo
su mente se llenó de ilusión
sentía peso en el interior.
Se preguntaba que había capturado
con fuerza halaba apresurado.
sus ojos no creían
cuando al bote subió la red
enredada se encontraba
un pez con forma de mujer:
aletas pegadas a su pies
sus pecho le tapaban sus rizos al caer
sus ojos brillaban como el sol en el amanecer..
Trató de hablarle...
no le podía entender...
ella estaba asustada,
el solo quería comprender
Al fin se dio cuenta
que opciones no tenía
a la playa, él...
nunca llegaría.
Soltó a su prisionera,
la arrojo al mar
a lo lejos su cabello vio brillar.
sintió la soledad del lugar.
La noche llegaba
no podía regresar,
sintió el bote moverse
el miedo lo llego a embargar.
.
Era ella nuevamente,
apoyo su mentón
en la escueta embarcación,
levantó su mano
como pidiendo su compañía
el pescador sabia
que ella, una oportunidad le ofrecía
al fin y al cabo, ¡él moriría..!
Nunca se supo más del joven pescador,
la gente comenta que simplemente el mar se lo tragó
los pescadores ya no van solos a faenar,
según dicen al viento escuchan cantar:
No soy marinero, soy pescador
mi vida son los mares,
en él encontraré a mi amor
4/09/2013
Salía cada mañana
desafiando a la luna,
esperando al sol,
no importaba la lluvia
solo importaba su pasión.
Su cuerpo era el resultado
de tener la juventud a su lado.
sus manos cortadas
por la fuerza que empleaba,
tejía sus propias redes
con coraje y pundonor,
siempre lista estaba su bella embarcación,
no era marinero de profesión,
su viejo bote era su navío,
y el mar le dio su educación.
No soy marinero, soy pescador
mi vida son los mares,
en él encontraré a mi amor.
Una y otra vez tarareaba
siempre la misma canción
el pueblo lo reconocía
por su silbo y su voz.
Buscaba en cada pesca
ser siempre el mejor,
no había a quien el obedezca
solo a su interior.
Se paraba en su bote
y al mar lanzaba su red
la cogía con fuerza
y la hacía extender,
esperaba un momento
hasta sentirla caer,
entonces nuevamente la volvía a recoger
Siempre silbando su canción
No soy marinero, soy pescador
mi vida son los mares,
en él encontraré a mi amor
Una mañana
lo lleno la desilusión,
la malla la había lanzado
en mas una ocasión.
Las red estaba vacía,
su balde también,
en su mente se decía
esto, no podía ser.
Tomo sus remos
y en el mar se adentro
buscando un sitio,
donde le fuera mejor.
Cansado de remar
el rumbo perdió,
lanzo su red
por ultima ocasión,
dejo que se hundiera
hasta donde su brazo lo permitiera,
poco a poco la fue recogiendo
su mente se llenó de ilusión
sentía peso en el interior.
Se preguntaba que había capturado
con fuerza halaba apresurado.
sus ojos no creían
cuando al bote subió la red
enredada se encontraba
un pez con forma de mujer:
aletas pegadas a su pies
sus pecho le tapaban sus rizos al caer
sus ojos brillaban como el sol en el amanecer..
Trató de hablarle...
no le podía entender...
ella estaba asustada,
el solo quería comprender
Al fin se dio cuenta
que opciones no tenía
a la playa, él...
nunca llegaría.
Soltó a su prisionera,
la arrojo al mar
a lo lejos su cabello vio brillar.
sintió la soledad del lugar.
La noche llegaba
no podía regresar,
sintió el bote moverse
el miedo lo llego a embargar.
.
Era ella nuevamente,
apoyo su mentón
en la escueta embarcación,
levantó su mano
como pidiendo su compañía
el pescador sabia
que ella, una oportunidad le ofrecía
al fin y al cabo, ¡él moriría..!
Nunca se supo más del joven pescador,
la gente comenta que simplemente el mar se lo tragó
los pescadores ya no van solos a faenar,
según dicen al viento escuchan cantar:
No soy marinero, soy pescador
mi vida son los mares,
en él encontraré a mi amor