Silencio Nocturno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Curiosa es la vida que nunca se detiene ante nosotros, sus pequeñas pausas son tan profundas
que nos marcan y nos arrastra a seguir disfrutando de su presencia única.
Hoy me arrastró a mi con fuerza a escribir a una gran mujer, amiga, Rosario de Cuenca Esteban.
He robado, literalmente y sin permiso, unos versos de otra gran mujer, Isabel Miranda de Robles,
como inspiración a mis silencios (no me regañes mucho, Isabel, ha sido un arrebato poético y de buena fe).
Julia, me acojo a la quinta enmienda, que nunca he sabido qué es, para mi defensa por si merezco
algún castigo ante tal robo.
Era el momento justo de dejar salir un dolor y dar paso a la vida buscando otra forma de llevar, tener,
sentir a Rosario conmigo. Necesitaba hacerlo, desnudo queda, al fin, algo que mi garganta oprimía.
Lo dejo puesto, en poemas de amor, porque no hay nada, nada en el mundo que el amor no pueda, mi
autentico Dios.
Mar Silencio Nocturno
Yo quiero dejarte un Dios,
al que no le reces,
que no necesite oraciones,
que tome café o coca cola,
que fume, quizá;
que lea poesía,
que escuche canciones,
que adorne tus días
con su sonrisa.
Isabel Miranda de Robles
(Fragmento de su poema Un Dios solo para ti)
Pensamiento a Rosario
Me ha costado dos pesadillas con el ingrato regalo del insomnio.
Una cerveza que me ha dejado dormida
en algún paréntesis del pensamiento.
Tres cigarros donde el humo te cuenta secretos inconfesables
y una mirada a una coca cola, que quizás espera por ti
y me hizo sonreír entre llanto sereno.
He discutido con aquellas fuerzas tan poderosas
de las que una vez, tú, me hablaste.
Sola y sin respuesta me he vuelto a quedar,
mi egoísmo por gritar tu nombre
buscando tu presencia es más fuerte que la
lógica del poder inventando.
No sonrías, que te conozco y me conoces,
ya sabes la anarquía de mi pensamiento,
de mi corazón, de mis emociones que me hacen
vivir de una forma diferente.
Le dije a Ramiro que te llevase al mar,
toqué el ala de su sombrero con mi mirada
y su presencia austral derramó sobre ti, versos entre olas.
Escuchando metal infernal, que curiosamente,
me hace vibrar en éxtasis lujurioso tranquilo,
me llegó la voz ronca bañada en vodka de Fabián,
aún huelo su cigarro y escucho el sermón que te prodiga
por ir a buscarlo tan inesperadamente.
Se mezcló en el aire una guitarra con perfume de Granada,
con embrujo andaluz de la bella Alhambra,
qué mágica esencia ver las manos de Salvador recibirte
con una soleá en la madrugada
con un poema de esos que nacen del alma.
Era inevitable, tenías que salir de mí, así,
en uno de mis silencios que a los ojos de los demás
aparentan muerte y para ti es una voz hermosa.
En el día donde sé que no te escucharé para decirme
que ya soy un año más vieja y si me he contado las canas
de mis rizos, también anarquicos.
Es más fuerte tu voz, tu sonrisa, tus ganas de incitarme
a escribir un dueto donde el mundo nos contemple
hablando de sexo,
que tu muerte.
Es difícil entrar aquí, al refugio de nuestros pensamientos
y no encontrar tu nombre en la mañana.
Pero si, es como llegar a ti y abrazarte,
aquí están tus restos que más quiero,
tus versos, tu alma, tu persona y tu corazón,
tu vida, Rosario.
Eres un verso hermoso de mujer,
un poema con duende que seduce con los labios.
Eres el aire de la vida, la soledad de la muerte,
la alegría de la sonrisa de un niño,
la tranquilad de los árboles que se mecen,
la belleza de la mar que enamora el alma.
Que la mar te abrace, en ella nos encontramos.
Con todo mi amor,
Mar Silencio Nocturno
Aguadulce, 16 de septiembre de 2013
que nos marcan y nos arrastra a seguir disfrutando de su presencia única.
Hoy me arrastró a mi con fuerza a escribir a una gran mujer, amiga, Rosario de Cuenca Esteban.
He robado, literalmente y sin permiso, unos versos de otra gran mujer, Isabel Miranda de Robles,
como inspiración a mis silencios (no me regañes mucho, Isabel, ha sido un arrebato poético y de buena fe).
Julia, me acojo a la quinta enmienda, que nunca he sabido qué es, para mi defensa por si merezco
algún castigo ante tal robo.
Era el momento justo de dejar salir un dolor y dar paso a la vida buscando otra forma de llevar, tener,
sentir a Rosario conmigo. Necesitaba hacerlo, desnudo queda, al fin, algo que mi garganta oprimía.
Lo dejo puesto, en poemas de amor, porque no hay nada, nada en el mundo que el amor no pueda, mi
autentico Dios.
Mar Silencio Nocturno
Yo quiero dejarte un Dios,
al que no le reces,
que no necesite oraciones,
que tome café o coca cola,
que fume, quizá;
que lea poesía,
que escuche canciones,
que adorne tus días
con su sonrisa.
Isabel Miranda de Robles
(Fragmento de su poema Un Dios solo para ti)
Pensamiento a Rosario
Me ha costado dos pesadillas con el ingrato regalo del insomnio.
Una cerveza que me ha dejado dormida
en algún paréntesis del pensamiento.
Tres cigarros donde el humo te cuenta secretos inconfesables
y una mirada a una coca cola, que quizás espera por ti
y me hizo sonreír entre llanto sereno.
He discutido con aquellas fuerzas tan poderosas
de las que una vez, tú, me hablaste.
Sola y sin respuesta me he vuelto a quedar,
mi egoísmo por gritar tu nombre
buscando tu presencia es más fuerte que la
lógica del poder inventando.
No sonrías, que te conozco y me conoces,
ya sabes la anarquía de mi pensamiento,
de mi corazón, de mis emociones que me hacen
vivir de una forma diferente.
Le dije a Ramiro que te llevase al mar,
toqué el ala de su sombrero con mi mirada
y su presencia austral derramó sobre ti, versos entre olas.
Escuchando metal infernal, que curiosamente,
me hace vibrar en éxtasis lujurioso tranquilo,
me llegó la voz ronca bañada en vodka de Fabián,
aún huelo su cigarro y escucho el sermón que te prodiga
por ir a buscarlo tan inesperadamente.
Se mezcló en el aire una guitarra con perfume de Granada,
con embrujo andaluz de la bella Alhambra,
qué mágica esencia ver las manos de Salvador recibirte
con una soleá en la madrugada
con un poema de esos que nacen del alma.
Era inevitable, tenías que salir de mí, así,
en uno de mis silencios que a los ojos de los demás
aparentan muerte y para ti es una voz hermosa.
En el día donde sé que no te escucharé para decirme
que ya soy un año más vieja y si me he contado las canas
de mis rizos, también anarquicos.
Es más fuerte tu voz, tu sonrisa, tus ganas de incitarme
a escribir un dueto donde el mundo nos contemple
hablando de sexo,
que tu muerte.
Es difícil entrar aquí, al refugio de nuestros pensamientos
y no encontrar tu nombre en la mañana.
Pero si, es como llegar a ti y abrazarte,
aquí están tus restos que más quiero,
tus versos, tu alma, tu persona y tu corazón,
tu vida, Rosario.
Eres un verso hermoso de mujer,
un poema con duende que seduce con los labios.
Eres el aire de la vida, la soledad de la muerte,
la alegría de la sonrisa de un niño,
la tranquilad de los árboles que se mecen,
la belleza de la mar que enamora el alma.
Que la mar te abrace, en ella nos encontramos.
Con todo mi amor,
Mar Silencio Nocturno
Aguadulce, 16 de septiembre de 2013

