RIMAR NO ES HACER POESÍA
En un poema encontré
lo que siempre perseguí:
el volar de un colibrí
en las pestañas que amé.
Su lectura disfruté
y mi espíritu cantaba
a esos labios que admiraba
con el arrobo y la magia
de ese anhelo que contagia
un amor que no esperaba.
Y pensé que la escritura
en el alma del poeta
es preludio de una meta
que le acerca a la hermosura.
Asumiendo la aventura
me decidí a componer,
pero no logré entender
que mi espíritu es vulgar
y mi verso fue a topar
con un triste proceder.
Y el poeta fracasado,
de su verso arrepentido,
pesaroso y compungido
se adivinó derrotado.
Mas de pronto iluminado
por un rayo de esperanza
a la pluma sin tardanza
regresó con la ilusión
de no perder la ocasión
de recobrar su confianza.
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