Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quería hablarte.
De mis sentidos que desconocen la tierra
como el tacto perdido por la caricia olvidada.
De la noche que se queda parada en mi puerta
y me pregunta por los libros que ya no viniste a recoger.
De las galerías de puertas cerradas donde paseo
y de las hojas en blanco donde solían estar tus marcas.
De las manos que he tomado en intento de olvidar las tuyas,
de todas las veces en que he renombrado tu vacío.
Deseaba escribirte.
Para recordarte que no hay cosas pequeñas
sino miradas que permanecen estrechas.
Para describirte la manera en que el mundo parece ligero
si sabes caminar con la persona adecuada.
Para hacerte saber de las palabras que se extraviaron cuando te fuiste,
de esta ciudad que me parece extraña ahora que no está tu voz para hablarme.
Para explicarte cómo es que tu rostro se aparece en cientos de caras
y de los esfuerzos que hago para pronunciar tu nombre.
Quería decirte.
Que hay despedidas que se anuncian desde el primer encuentro,
que hay cosas que una vez tocadas ya no recuperan su forma original.
Que hay esperas que se transforman en rituales de olvido.
Que hay hogares que desconocen a sus habitantes.
Quería decirte que te quedaras
aunque no fuera por mi causa.
De mis sentidos que desconocen la tierra
como el tacto perdido por la caricia olvidada.
De la noche que se queda parada en mi puerta
y me pregunta por los libros que ya no viniste a recoger.
De las galerías de puertas cerradas donde paseo
y de las hojas en blanco donde solían estar tus marcas.
De las manos que he tomado en intento de olvidar las tuyas,
de todas las veces en que he renombrado tu vacío.
Deseaba escribirte.
Para recordarte que no hay cosas pequeñas
sino miradas que permanecen estrechas.
Para describirte la manera en que el mundo parece ligero
si sabes caminar con la persona adecuada.
Para hacerte saber de las palabras que se extraviaron cuando te fuiste,
de esta ciudad que me parece extraña ahora que no está tu voz para hablarme.
Para explicarte cómo es que tu rostro se aparece en cientos de caras
y de los esfuerzos que hago para pronunciar tu nombre.
Quería decirte.
Que hay despedidas que se anuncian desde el primer encuentro,
que hay cosas que una vez tocadas ya no recuperan su forma original.
Que hay esperas que se transforman en rituales de olvido.
Que hay hogares que desconocen a sus habitantes.
Quería decirte que te quedaras
aunque no fuera por mi causa.
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