MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
Imagen web
Vienes a mí
Te anuncias con intrepidez en mi abismo.
Te socorro en mis brazos como la calmosa
ola, que apostó por alcanzar mi escabrosa
demencia que despertó mi romanticismo.
Te aferras a mi calor con cierto egoísmo,
usurpando la esencia de una tímida rosa,
que reposa en tu desnudez esplendorosa
con tal vértigo, el arrebato tu realismo.
Vienes a mí cada vez que se le cae el velo
a la luna, inundas con silencios mi alma
hasta perderme de nuevo en tu mirada.
Vienes cada vez en vez, mi dulce amada,
pues en ti mi quietud besa con calma
la benevolencia de tu desposeído celo.
Marián Gónzales
Sander
Vienes a mí
Te anuncias con intrepidez en mi abismo.
Te socorro en mis brazos como la calmosa
ola, que apostó por alcanzar mi escabrosa
demencia que despertó mi romanticismo.
Te aferras a mi calor con cierto egoísmo,
usurpando la esencia de una tímida rosa,
que reposa en tu desnudez esplendorosa
con tal vértigo, el arrebato tu realismo.
Vienes a mí cada vez que se le cae el velo
a la luna, inundas con silencios mi alma
hasta perderme de nuevo en tu mirada.
Vienes cada vez en vez, mi dulce amada,
pues en ti mi quietud besa con calma
la benevolencia de tu desposeído celo.
Marián Gónzales
Sander