Calladas voces de un Otoño,
sabatino el ruido matinal,
nubes que retiemblan sin destino,
viento frío en días de penar.
Calladas voces de unos niños
que tras la brisa han de correr,
bajo de un Sol que está escondido,
frente a una casa color miel.
Calladas voces de ventanas
que golpetean sin parar,
en un silencio inaudito,
como las aves, como el mar.
Callado el día con su desgracia
la cual callada, cayendo triste,
cubrió esos seres con negro manto,
calló sus vidas rápidamente.
Calladas horas, callado el tiempo,
callado el viento, calladas olas,
callado es ese cruel recuerdo
que voy plasmando en estas hojas.
Callada brisa, callado otoño,
calladas casas que miran tristes,
callados niños que un día corrieron
y que hoy callaron sus dulces voces.
Aída Doreen "Gaviota"
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