¡Silencio!
Que el mar acalle su rumor
Que el viento deje de mecer las flores.
Que los ángeles cierren sus alas.
Que la lluvia no cante en los cristales…

Quiero oír el murmullo de un riachuelo que nace
De ese torrente rojo que dará vida a mi vida
Ese regato que empieza a discurrir por el vientre de mi hija
Quiero embriagarme imaginando la cara de ese niño

¡Silencio, por favor!
Ha comenzado el más hermoso concierto.
Un concierto, que durará nueve meses.
Una preñez de nueve meses esperanzados
Nueve meses, en los que lloverán suaves y olorosos pétalos.

¡Venid todas las hadas a ofrendar vuestros dones!
¡Salid de los cuentos! ¡Va a nacer un niño!
Mullid esas nubes que le sirvan de cuna.
Que la espuma del mar, teja blancos pañales.
Alumbrad su camino con plateadas estrellas…

¡Escucha! Un corazón late…
Presiente una lluvia de colas de cometas
Olas que mecen la caracola de su cuna
Soberbios presentes de genios escondidos…

¡Acércate! Sus rosadas manitas, apresan ilusiones
Sus ojos inocentes van a abrirse a la vida.
No dejéis que sus lágrimas cubran el firmamento
Guardad el Arco Iris para él: podrá trepar por sus colores hasta el cielo.

¡Todo! ¡Todo quiero regalárselo!
Los peces de colores
Las coloridas plumas de las aves
Las conchas que se ocultan en la arena
La brisa que acaricie sus mañanas…

Quiero para el un cofre lleno de tesoros
Dorados rayos de sol
Estrellas de plata
Nacaradas perlas de espuma de mar
Mil abrazos
Un pentagrama lleno de trinos de pájaros…

Dadle sabiduría.
Enseñadle cual es la verdadera riqueza.
Que nunca le ciegue el oropel.
Que su alma sea virgen para siempre.

Que las lagrimas que vierta cuando nazca
Sirvan para regar las amapolas
Que su risa, sea la música que arrulle los oídos de sus padres
Que sea justo. Que sea bueno. Que le sobre lo que nunca le falte.

¡Silencio, por favor! ¡Un niño va a nacer!
¡Que no se pare el mundo! Ya en mi alma, florecen margaritas…