Es tan filosa tu poesía que hay que acercársele con cuidado a tus versos: una vez asomando mucho el rostro, te puya un ojo, luego el otro. Y entonces las parábolas entre copas asfixian, ahogan, atragantan y nos dejan en medio del tartamudeo de las palabra que ya sobran, cuando las expresiones gritan.
Un abrazo fuerte.




Parábolas Entre Copas.
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