Tiende a caer al cántaro con la noche impresa
y las olas por las ramas.
Hago su boca al abrir un mango
y su voz amarra libélulas
para atracar en el viento
donde ya la esperan mis próximas manos.
Aún si su tardanza no le usurpa el gesto
de descorrer persianas
y se presenta en su cuerpo
sobre la...