Escribo una mujer con el río
que no termina de pasar por mis manos.
La música comienza a suceder en sus ojos:
faros y muelles alternan sus párpados.
Ella viene de su mirada,
cementerio de olas nocturnas,
mecimiento de la inmensidad,
estuario de la mañana.
Por donde el pez se hace espuma,
el mar...