Maldiciendo cada segundo
entre tormentas y eclipses,
contando arrepentido
cada gota de soledad
que inunda a mi agotado corazón,
despidiéndome
sin sentir lo que un adiós guarece,
destruyendo todo vestigio
para que nunca me vuelva a mentir,
vida que inerte renace,
no quisiera lamentar otro...