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Hay caricias que duelen
hieren, y arrancan lágrimas.
¿Has visto la caricia de la esposa
en el auto del inerte marido que se marcha?
¿Has olido el llanto vivo del nieto
ante el abuelo que está ya sin alma?
¿Has oído el dolor profundo de la madre
cuando su retoño deja para siempre su casa...