Allí,
donde la vida pueda alcanzar un mañana,
se contentan las promesas, por ser día,
se lamentan las verdades, por ser noche,
allí,
donde las olas nos hunden,
debajo del mar, debajo de la mente,
templo circular,
de clamores circundantes,
teme cualquier huida de ser apreciada,
por su error...