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Sentado en la orilla,
miraba al mar oscuro.
Las olas susurraban
a la arena que buscara,
de aquel paisaje hermoso,
la última pincelada.
Mas allí hoy no estabas
solo quedaba imaginar.
La brisa ya no tenía forma
de hacerme trabajar,
pues a mi lado faltaba
el cabello para despeinar.
Lo único que...