Y se apagó,
el motivo del dominio,
que ejerce mi miedo,
entre cielos despechados,
la cordura arde en su última voluntad,
la paciencia del tiempo,
abraza,
a cada cimiento de viento áureo,
de cada corpóreo sentir,
se desvanece la luz,
así como sus días,
entre recuerdos cuerdos
de negra...